martes, 5 de octubre de 2010

CAPITULO I ~ Las tierras donde se formó el pueblo viejo y el nuevo del Pilar, actual cabecera y ciudad del partido. Sus primeros poseedores: Antonio Bermúdez y Sebastián Bello. El Capitán Gerardo Pérez.

La colonización de lo que después se llamaría pago de "Luján abajo" comenzó en el año 1580, cuando Juan de Garay efectuó la división y posterior reparto de suertes de estancias en el valle de Corpus Christi, que por otro nombre se llamaba río de Luxan, entre aquellos que lo habían acompañado en la conquista.

Dos de los agraciados por estas adjudicaciones fueron Antonio Bermúdez y Sebastián Bello; al primero le tocó la suerte Nº 8 y al segundo la Nº 9. Estas estancias tenían su frente al río Luján y su fondo corría hacía el río de las Conchas, hoy Reconquista (1)

 
Carta Topográfica del Instituto Geográfico Militar, año 1958. Las lineas paralelas marcan las estancias repartidas por Juan de Garay en la banda sur del Rio de Lujan. En la suerte Nº 8 podemos ver la actual Ciudad del Pilar y en la suerte Nº 9 el lugar donde se hallaba el Pueblo Viejo. El Río Luján y al lado de las vías del ex FF.CC. Urquiza, "Los Cerrillos".

Antonio Bermúdez se convertiría así en el primer propietario de las tierras donde luego se formaría el pueblo nuevo del Pilar. De el sabemos que vino al Río de la Plata enrolado en la armada del adelantado Ortiz de Zárate; Tal circunstancia nos permite conocer, a través de las listas de pasajeros, algunas noticias curiosas acerca de su persona. En la primera de estas listas, la del 20 de enero de 1572, se lee lo siguiente: "Antón bermudez natural de la villa de Cuellar [Segovia - España], hijo de antonio bermudes de hedad de veynticuatro años mediano de cuerpo tiene una señal de herida debajo de el labio", y en la segunda, datada el 9 de octubre del mismo año, se reproduce el prontuario anterior, agregándose, además, un dato interesante sobre el estado civil del viajero, al partir de Sanlúcar de Barrameda: "Antonio Bermudez natural de la villa de Quella de edad de veinte é cuatro años de buen cuerpo una señal en la barba es soltero".
 
Sabido es que la travesía -tan similar a la descripta por Paul Groussac en páginas memorables- fue larga, monótona y penosa, debiendo padecer la tripulación, entre otras privaciones, el mal estado y la escasez de los víveres. Para nuestro biografiado, sin embargo, estas penurias y la nostalgia del terruño serían mitigadas, si no aventadas, por un sentimiento nuevo que iba ganando en forma incontrastable su corazón. Venía a bordo, en efecto, una moza llamada Inés de los Reyes, "natural de la villa de Escalona" [Toledo, España] -según reza el asiento-, de edad de veinte é cinco años de buen cuerpo los ojos garzos es soltera", y esta moza había logrado despertar el vivo interés del inmigrante, ayudándolo a sobrellevar, con el bálsamo del amor, las jornadas tediosas e interminables del cruce del océano.

Los primeros combates con los indios de San Gabriel fueron un rudo contraste para la pareja. Más allí, en compensación, tuvo el encuentro con Juan de Garay, que tan benéfica influencia tendría en el destino del chapetón.

Siete años después, el caudillo y el soldado regresaban juntos al estuario y fundaban la ciudad de la Trinidad. Y en ese fausto sábado 11 de junio de 1580, Garay escogía a Bermúdez para designarlo regidor de tercer voto, con lo que premiaba sus méritos y servicios y lo señalaba a la consideración pública como uno de los elementos más eficaces con que contaba la nueva población.

El electo no defraudo las esperanzas del jefe, y su actuación en el Cabildo porteño fue muy provechosa, iniciándose con dos hechos tan importantes para la colectividad como fueron la elección de las armas de la ciudad y la decisión de que fuera el funcionario más antiguo quien portase el estandarte el día de San Martín.

Posteriormente, D. Francisco de Vera, alguacil mayor de estas provincias, le confió la lugartenencia de Buenos Aires. A mediados de 1590, estando ausente Bermúdez- "a negocios tocantes a mi persona", según él dice-, el general Juan de Torres Navarrete lo había substituido con otro vecino. Entre el 10 de octubre y el 12 de noviembre del mismo año el viajero retorno a Buenos Aires y fue restituido a sus funciones por el teniente de gobernador Hernando de Mendoza. Ocurrió entonces una curiosa incidencia: el Cabildo aprobó su reincorporación, pero exigió que no tuviera voz ni voto en las sesiones, "si no muestra cédula particular del Rey Nuestro Señor". En tales condiciones, Bermúdez, alegando que la preeminencia estaba implícita en el nombramiento, se negó a ejercer el cargo y protestó por los perjuicios que se le irrogaban, estimándolos en la suma de 2.000 pesos. Ignoramos como termino el litigio, y sólo sabemos que en 1592 seguía siendo alguacil.

En 1593, 1598, y 1600 formó parte del Cabildo, y en 1604 y 1605 fue alcalde ordinario y de la Santa Hermandad, respectivamente. Por este tiempo, y más precisamente el 21 de abril de 1604, había afianzado en 2.000 ducados, en consorcio con el capitán Pedro de Izarra, al nuevo tesorero Cristóbal Pérez de Aróstegui. Esta garantía, como también otra que concedió al contador Hernando de Vargas, tuvo fatales consecuencias para él y tronchó bruscamente su carrera política.

Varios son los memorables suscriptos por Bermúdez en procura de mercedes para el vecindario, como varias son también las probanzas e informaciones en que intervino con igual propósito. Entre estas últimas, cabe señalar la investigación promovida en 1605 por un juez de la Real Audiencia de La Plata sobre el cumplimiento de los permisos de exportación, y otra realizada en 1606 para establecer el estado de miseria en que se hallaba la población y la necesidad de que fuera socorrida con algunos beneficios.

De su actuación privada consignaremos estos episodios que ayudan a configurar su biografía: el 30 de noviembre de 1592 declaró en la información de servicios del arcediano D. Martín del Barco Centenera; el 1º de noviembre del mismo año, en compañía del teniente de gobernador Francisco de Salas, el depositario Diego de Trigueros, y el capitán Ruy Díaz de Guzmán, instituyó en la iglesia de San Francisco la cofradía de la Limpia Concepción; el 13 de junio de 1602 entregó 4 pesos para contribuir a la canonización de San Isidro de Madrid; en 1603, en el reparto de las licencias de exportación, le dieron acordadas 36 fanegas de harina, 11 quintales de cecina y 11 arrobas de sebo; el 7 de marzo de 1603 pidió al teniente D. Pedro Luis de Cabrera que hiciera efectiva la orden del gobernador Hernandarias sobre el rescate de "todas las piecas de mi encomienda del cacique Yosembes"; en octubre de 1607 se suscribió con 6 pesos anuales, por sí y su casa, en la colecta destinada al barbero y espadero Jerónimo de Miranda; y en abril de 1609 obtuvo autorización para matar 90 reses anuales de ganado cimarrón.

De su matrimonio con la antigua compañera de viaje -que algunas veces aparece con el nombre de Inés Joanes de Castilla en vez de Inés de los Reyes-, había tenido una hija llamada Mariana Bermúdez, la cual se casó en primeras nupcias con Pedro Vicente y procreó un niño que recibió el nombre y apellido del padre, y una niña que fue conocida como Inés de los Reyes o Inés Bermúdez, la cual, andando en el tiempo, sería la nieta predilecta y la heredera universal del repoblador. Falleció Vicente, y sus suegros, a causa de su pobreza, costearon el entierro. Luego Mariana Bermúdez contrajo nuevas nupcias con Gonzalo de Acosta, y para que pudiera sustentar las cargas del matrimonio, sus padres tuvieron que dotarla en 1.520 pesos. De este enlace nació Luciana de Acosta, futura esposa de Gonzalo Alvarez, la cual no obstante su tierna edad, no logró desplazar a su hermanastra en el afecto del abuelo.

Había recibido éste, en el primer reparto de campos, una chacra en el "Gran Paraná" (cerca de la actual estación Belgrano del ex Ferrocarril Mitre), y una estancia en la "otra vanda del Riachuelo" (hoy partido de la Matanza). Su primera encomienda de indios fue la del cacique Caespen, de nación Yoto Serebes. En cuanto a sus primeros predios urbanos fueron, posiblemente, el solar y la cuadra inscriptos a su nombre en el plano municipal atribuido al año 1583, correspondiendo el terreno a la esquina de Moreno y Bolívar, y la manzana al cuadrilátero comprendido por las calles Alsina, Tacuarí, Hipólito Yrigoyen y Piedras.

Hay constancia de que la morada de Bermúdez confinaba con el templo de San Francisco y estaba ubicada en la calle conocida a la sazón con el nombre del Fuerte. Allí en la noche del 14 de mayo de 1610, teniendo 62 años de edad aproximadamente, expiró el antiguo conquistador, bajo disposición testamentaria en que, como se dijo, instituía heredera universal a su nieta Inés.

Al día siguiente, con asistencia del alcalde Víctor Casco de Mendoza, del escribano Cristóbal Remon y del albacea testamentario Gonzalo de Acosta, se efectuó el inventario de sus bienes. Los inmuebles denunciados en tal acto fueron los siguientes: la casa de su vivienda; un solar enfrente de la misma; una huerta; una estancia en el "Río Luján"; la cuadra y el solar adjudicados por Garay; y una chacra en el pago del Río de las Conchas, a 5 leguas de la ciudad, en la que había un rancho, una tahona, dos yuntas de bueyes, treinta vacunos, ochenta ovejas, veinte caballos, y cincuenta fanegas de semillas de trigo. También se registraron entonces estos objetos y vestidos: un cofre con cerradura que servía de mesa; otro, que servía de despensa; un catre viejo, un pabellón del Tucumán, muy destruido; dos colchones; dos sábanas; seis sillas; un bufete; un calzón y ropillas de terciopelo negro; un ferreruelo de gorguerán negro; una capa de paño negro; una escopeta; un mosquete; una espada; una cota; una lanza; una montura; un par de espuelas; una cadena de hierro; y unos tiros y pretina, con adornos de plata, que el difunto había empeñado para solventar alguna necesidad imperiosa. Se hizo constar en ese acto, que la casa, la chacra y otros bienes estaban embargados a consecuencia de la garantía que concediera Bermúdez al tesorero Pérez de Aróstegui y al contador Hernando de Vargas.

Así con el dolor de ver comprometido su caudal, y obligado por la necesidad a empeñar algunas prendas de su uso, murió este ilustre repoblador de Buenos Aires. En esa época aciaga de su vida, cuando la desgracia se encarnizaba con él, su único consuelo debió ser la pequeña nieta que, además del nombre, heredara acaso los ojos azules y el amor entrañable de la abuela (2).

Inés de los Reyes Bermúdez contraería enlace el 11 de diciembre de 1613 (Iglesia Catedral, Libro 1 de Matrimonios, folio 62v.) con Luis Cordovés, natural de Tembleque, provincia de Toledo, España, heredero y vendedor de la estancia de Luján a Cristóbal de Melo, su poseedor en 1645. Tierras éstas, como mencionamos al principio, situadas donde hoy se encuentra la ciudad del Pilar y barrios adyacentes (3).

El pueblo viejo del Pilar se hallaba comprendido en la suerte de Sebastián Bello, de quien no se tienen noticias de haberlas poblado. En 1645 su poseedor era Gonzalo León de Villoldo y Minaya, esposo de Juana María Gómez de Sanabria, recibidas en dote de su suegro Antonio González de Acosta, casado con María Gómez de Sanabria (4).

Muy poco es lo que podemos informar sobre la vida de Sebastián Bello y de su estadía en estas tierras, conocido también por el apellido Velho. Nacido en 1556 en Coimbra, Portugal. Expedicionario de Ortiz de Zárate, en cuya oportunidad declara dieciséis años al tiempo de embarcarse. Vecino fundador de Buenos Aires en 1580, recibe solar, estancia y la encomienda del cacique "Dulcebes Caltís" y los indios a él sujetos. En la información sobre el cumplimiento de las capitulaciones de los adelantados Ortiz de Zárate y de Vera y Aragón, realizada en Santa Fe el 1º de febrero de 1583, declaró que acompañó a Garay a la fundación de Buenos Aires donde "le ayudó a poblar y es vecino de ella" y su edad, entonces, era de veinticuatro años. En un plano de 1583 - 1584 figura como Esteban Vello (5).

Copia partida matrimonio de Francisco Gómez con María Cabezas 

A partir del siglo XVIII, diversas transferencias derivadas de sucesiones y ventas, convirtieron en varias fracciones las suertes de estancia otorgadas a Bermúdez y Bello, pasando una parte a manos de Francisco Gómez de Saravia, quien había contraído enlace el 10 de febrero de 1687 en la iglesia Catedral de Buenos Aires (6) con María de Ocampo y Agüero o Cabezas, oleada y bautizada de 1 año y medio de edad en la misma Iglesia el 9 de junio de 1668 (7), hija legítima de Simón Cabezas y de Juana Sánchez de Agüero y Medrano Ocampo y nieta paterna de Pedro Cabezas y de la india Ana del Corro (8).

Copias de las partidas de bautismo de María Cabezas y de Francisco Gómez

Este Francisco Gómez, había sido bautizado el 31 de octubre de 1661 en la Catedral porteña (9) y era hijo legítimo de Garci Gómez de Saravia, llamado también García Doctor o Doctor de la Puerta o García Gómez de Sanabria, natural de Santa Cruz de la Sierra, y Mariana de los Reyes Bermúdez o Cordovés; nieto paterno de Garci Pérez Doctor y de María de Sanabria y nieto materno de Luis Cordovés y de Inés de los Reyes Bermúdez (10) 

Es interesante destacar que las tierras ocupadas hoy por la ciudad cabecera del partido del Pilar, pertenecieron desde comienzos del siglo XVIII al Capitán Gerardo Pérez por compra efectuada a Pablo Barragán y sus herederos, quienes las habían recibido por legado testamentario de su abuela Da. Ana de Caballero. Estas tierras tenían un frente de 1.550 varas al río Luján por legua y media de fondo hacía el río de Las Conchas, hoy Reconquista, sus linderos eran D. Francisco Gómez de Saravia y D. Francisco Pérez, suegro y hermano del comprador (11).

El capitán Gerardo Pérez fue oleado el 7 de septiembre de 1689, de 1 año, menos 10 días, sic (12), hijo de D. Diego Pérez de Solís y Mendoza y de Da. María de la Rosa Lima o Gil, casó con Da. María Gómez de Saravia, hija de D. Francisco Gómez de Saravia y de Da. María de Ocampo y Agüero o Cabezas, procreando seis hijos conocidos que fueron:

-Gerardo Pérez de la Rosa, quien casó con Isabel de Melo, hija de Juan de Melo Cabral y de Mariana Gómez de Saravia. Con sucesión.


-Otro Gerardo Pérez "El Mozo", contrajo matrimonio con Francisca Gutiérrez de Paz, hija del capitán Diego Antonio Gutiérrez de Paz y de Petrona de Velasco y Benavídez. Con sucesión.

-Tiburcio Pérez, esposo de Josefa Gómez de Sosa, hija del Capitán Esteban Gómez de Sosa. Con sucesión.


-José Pérez, caso en primeras nupcias con María Josefa López, hija de Juan López y de María Cordovés. Viudo caso por segunda vez con Francisca Catalina Rodríguez Flores. De ambos connubios tuvo sucesión.


-Petrona Pérez, mujer que fue de Bartolomé Gutiérrez de Paz, hija del capitán Diego Antonio Gutiérrez de Paz y de Petrona Velasco y Benavídez. Con sucesión.

-Tomás Pérez, contrajo matrimonio en Soriano, R. O. Uruguay, con María Domínguez, hija natural del maestre de campo D. Manuel Domínguez. Con sucesión.


Gerardo Pérez hizo testamento el 28 de agosto de 1763 ante el Alcalde Ordinario de la Villa de Luján D. Joaquín Cabot y Montaner. En este legado describe así su estancia del Pilar:

"...allí tenía un rancho de adobe cubierto de paja compuesto de dos cuartos medianos, una cuadra de tierra zanjeada y dentro de ella un monte de duraznos, en el costado del poniente 26 sauces y al frente un ombú".

Señala luego sus bienes muebles y semovientes:

"...cien vacas más o menos y cinco bueyes, más o menos cuatrocientas yeguas entre ellas cinco manadas de retajos (suman entre 80 y 100 potros) y cinco pollinos, cien burras y diez o doce mulitas que ha de la cría [...], un nicho con una imagen de Nuestra Señora de la Concepción y otro bulto de San José...". Además de hacer producir a su atahona, el objeto de su explotación ganadera era la cría de mulas (13).


Bibliografía, documentación consultada y notas:

Consultar.

 
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                                                                                            continúa capítulo II.-


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