domingo, 5 de septiembre de 2010

CAPITULO VIII - Elevación a Parroquia y designación de D. Vicente Arroyo como primer Cura de la Parroquia de Nuestra Señora del Pilar.

Las funciones eclesiásticas anteriores a 1750 fueron ejercidas por sacerdotes de la Catedral de Buenos Aires y después por los de Luján, según las constancias registradas en los libros de estas Iglesias (49).

En cuanto a los libros de la Capilla del Pilar, el correspondiente a Bautismos donde se apuntaban a todos los adultos españoles, indios y mulatos, fue habilitado el 13 de junio de 1750 por el Padre Juan Isidro Illescas.

El primer bautismo realizado por este Párroco se asentó al día siguiente y quien recibió el óleo y la crisma de la bendición fue María Gertrudis de los Angeles Ponce, quien contaba 8 meses de edad y era hija legítima de Norberto Ponce y de María Antonia Carabajal (50).

El 15 de junio de 1750 se anotó en el Libro de Muertos el deceso de un indio santiagueño llamado Agustín, que fue enterrado el 15 de junio de 1750 en el cementerio de la Capilla con cruz baja (51) y recién el 1º de agosto de ese año se dio principio al Libro de Matrimonios y se registró en el mismo el casamiento de Sebastián y María, indios de las Misiones de los Padres de la Compañía de Jesús y viudos ambos en el partido de la Costa de San Isidro (52).

Corría el 3 de julio de 1756 cuando el Padre Sebastián Hurtado Cordovés, recibió en Pilar la visita pastoral del Obispo de Buenos Aires D. Cayetano Marcellano Agramont (53).
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El 11 de noviembre de 1759, Fray Félix Moreyra en un amplio informe enviado al Deán y Provisor Doctor Don Francisco de los Ríos Gutiérrez, daba cuenta de los daños producidos en la Capilla como resultado de un temporal. En su nota decía lo siguiente:

"Señor Deán participo a V. Sa como Padre y cabeza de la Iglesia de la tempestad que por acá hubo el día lunes 5 del corriente por la mañana. Es a saber que en la citada hora de dicho día vino un huracán de viento y derribó la torrecilla de ladrillo cocido que tenía la Iglesia sobre el mismo pórtico y con el mismo material hizo pedazos todo el tejado si dejar casi cosa de provecho y no-solo eso sino también ha movido las paredes y las ha dejado sentidas y algunas costaneras quebradas y de término si V.Sa me permite licencia con la ayuda del vecindario el derribar la Iglesia antes que ella de por sí se acabe de caer y hacerla de nuevo y también le he de merecer a V.Sa el que permita licencia y se pida en esa ciudad una limosna de materiales para dicha fábrica, para que se pueda hacer una Iglesia capaz y decente, esto si V.Sa me permite licencia, también le participo al Señor Vicario de este partido para que sí V.Sa permite licencia busque una persona de satisfacción para que pida la limosna. Y no solo en la Iglesia hizo el estrago el viento, sino también en varios ranchos y se los voló y muchas arboledas que quebró, carretas que también hizo pedazos y por fin supongo que algún castigo que su Divina Majestad envió, quizás por mis grandes culpas y por las de algunos como yo y la Santísima Virgen lo recibió sobre su santo templo para darnos a conocer a los de por acá su gran piedad, por cuyo motivo he de esforzar a la vecindad a que entre todos le hagamos su santo templo a la Santísima Virgen del Pilar y los hallo muy devotos y fervorosos al servicio de Dios y solo se espera la bendición y licencia de V.Sa para poner en practica la obra es cuanto por ahora se me ofrece el participar y molestar a V.Sa en el interín quedo rogando a Dios Nuestro Señor le guarde felices años".

La contestación no se hizo esperar, cuatro días después recibía esta respuesta:

"Señor Teniente de Cura Fray Félix Moreira = Muy Señor mío con particular sentimiento he recibido la de V. P. de 11 del corriente por la melancólica nota que es servido darme del Huracán que el lunes 5 del mismo hizo tantos daños en esos parajes y el mayor de haber dejado esa Iglesia tan dañada y sentida que se hace preciso levantarla de nuevo, en cuyo conflicto no miró mas consuelo después del de Dios que el que ese vecindario esté tan devoto y fervoroso y que la eficacia de V. P. y del Patrón no dejarán piedra por mover para volverla a su antiguo ser o ponerla en mejor estado lo mas breve y pronto que se pueda y así manos a preparar los medios para la obra para la cual le doy a V. P. y al Patrón la licencia más cumplida que para el caso pueda conferirles y para que entre ambos asignen los demandantes que le parecieren más proporcionados, que pidan a los fieles de dicho Partido y de otros cualesquiera de toda la jurisdicción de esta Ciudad las limosnas correspondientes, para un fin tan loable y los propongan a su propio Cura y Vicario para que en mi nombre les dé sus nombramientos por escrito y le reparta los partidos y ponga término, pero con la advertencia de que estos han de llevar cuenta y razón jurada de todo lo que recogieren, así en plata como en especie y de quienes y todo esto lo ha de asentar V. P. a su tiempo en un cuaderno, que para el efecto de la edificación de la nueva Iglesia formará como en otro cuanto fuere gastando para la consecución de dicho fin y en que lo impele con fechas de días, meses y año, de modo que uno y otro cuaderno sean claros e individuales y quede una perfecta noticia, el uno de las entradas y el otro de las salidas, porque con ellos ha de dar cuanta V. P. al Prelado o a mí a la conclusión de la obra de todo lo recogido y gastado, porque lo demás sería proceder a ciegas y sin aquella justa razón que corresponde a hombres de entendimiento y de instrucción como V. P., a cuyo celo y eficacia y al del Patrón dejo todas estas cosas según y en los términos que van explicados. Su Cura y Vicario por su parte cooperará a cuanto llegaren sus facultades con igual celo y no ofreciéndose otra cosa ruego a Nuestro Señor le guarde muchos años, Buenos Aires noviembre 15 de 1759. M. S. M. Besa la mano de V. P. su más afecto servidor y Capellán Doctor Francisco de los Ríos Gutiérrez"
(54).

En los años siguientes con lo recaudado en concepto de limosnas y el ingreso por la venta de cueros de toro y novillo que habían cedido los vecinos y fueran vendidos en España, se pudo reparar y ornamentar la Iglesia.

El 31 de diciembre de 1770 fallece el Cura de Luján Doctor D. Francisco Javier Navarro (55), quien además ejercía como vicario en la Viceparroquia del Pilar. Este vacío hace que el obispo D. Manuel Antonio de la Torre, en fecha 13 de noviembre de 1771, decidiera enviar una nota al Gobernador D. Juan José Vertiz y Salcedo, cuyo tenor reproducimos:

 "... hallándose hoy vacante el Curato de la Villa de Luján cuya feligresía se ha aumentado en crecido número, además de lo vasto de su jurisdicción territorial y para cuya asistencia se ha fabricado años ha la Capilla de Nuestra Señora del Pilar, a expensas de un especial devoto coadyudado de algunos de la feligresía, se hace hoy preciso en cumplimiento de las Novísimas Reales Cédulas, dividir y desmembrar dicho Curato, instituyendo en Iglesia Parroquial dicha Capilla" (56).

Antes de expedirse definitivamente sobre esta propuesta el Virrey contestó: "... en estos momentos considero eficaz, por la gran extensión del territorio, la distancia de los feligreses y su Iglesia Parroquial y por consiguiente la dificultad de acudir a ella con particularidad los viejos y niños en la más rigurosa estación del año y expuesto en los casos urgentes les falten los auxilios espirituales. Por lo mismo consiento en la propuesta desmembración y persuadido de Vuestra Ilustrísima, con audiencia de un defensor de la Iglesia vacante comprobará esta conducente causa de dividir dicho Curato de Luján por conveniente en cuanto al territorio que ha de asignarse a cada una de estas Parroquias" (57).

Finalmente, el 26 de febrero de 1772 el Gobernador Vertiz produce un despacho que lleva su firma y sello de armas: "... por cuanto erigida nueva Parroquia en la Capilla Nuestra Señora del Pilar, precediendo la judicial división y desmembración que legítimamente se requiere, parece haberse fijado públicos edictos en nombre de S. M., precedido por los examinadores Sinodales diputados al examen de los opositores y practicándose las previas diligencias que determina la ley, en cuya virtud y a consecuencia de las correspondientes aprobaciones el ilustrísimo Sr. Dr. Manuel Antonio de la Torre, Obispo de esta Diócesis, me propone para la presentación a dicho Curato vacante tres de los opuestos y entre ellos al Dr. Vicente Arroyo, refiriéndome su mérito de que asimismo estoy separadamente informado; por tanto en nombre de S. M. y usando de la facultad y privilegio del Real Patronazgo presento al dicho Dr. Vicente Arroyo al Curato de la nueva Parroquia en la Capilla de Nuestra Señora del Pilar, para que en virtud de esta presentación y contando tener asegurado los derechos de Mesada, le mande su Señoría Ilustrísima hacer colación y canónica institución de dicho beneficio, no en título perpetuo sino con calidad de amovible..." (58).

El Dr. D. Vicente Arroyo tomó posesión el 23 de marzo de 1772 y se constituyó en el primer Cura párroco de la Iglesia de Nuestra Señora del Pilar (59).


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Bibliografía, documentación consultada y notas:

Consultar.
 

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                                                                                    continúa capítulo IX.-