viernes, 27 de agosto de 2010

EL MUSEO DEL PILAR "ALCALDE LORENZO LOPEZ" Y LA EXTRAÑA DESAPARICION DE UNA CARTA DE JUAN MANUEL DE ROSAS.

                                                
El museo del Pilar "Alcalde Lorenzo López", después de varias postergaciones abrió nuevamente sus puertas al público el viernes 12 de noviembre de 2010 en su nueva sede de la calle Tucumán 960. La permanencia en este lugar no será definitiva debido a que en un futuro es intención de las autoridades trasladarlo frente a la estación del FFCC San Martín, donde existió la Pulpería “La Blanqueada”.

Pasaron casi cuatro años desde aquel sábado 16 de diciembre de 2006, donde las pertenencias después de ir de un lado al otro durante dos décadas volvieron a la iglesia del Pilar. En esa oportunidad al enterarnos de la desaparición de una carta escrita de puño y letra del Brigadier Don Juan Manuel de Rosas y otras pertenencias, hecho aun no esclarecido, hicimos el siguiente comentario:

"El primer intento de formar un museo histórico en Pilar fue hace alrededor de treinta años por iniciativa del vecino Mario Martínez" - recordaba el doctor Ernesto Petrochi, titular de la Comisión de Amigos del Museo, en un artículo publicado el viernes 15 de mayo de 1987 en el suplemento Zona Norte del diario La Nación -. "Con las primeras piezas obtenidas se hizo una primera exposición en el salón del Concejo Deliberante, donde se conservó todo hasta la intendencia de Ponce de León, cuando se le pidió a la iglesia un ala desocupada". Así se instalo el museo en el lugar que ocupaba sobre la calle Belgrano.

La noticia anticipaba el cierre del museo, debido al descuido y la falta de interés de los vecinos por preservar el patrimonio histórico de la localidad. Por su parte el párroco José Ramón de la Villa, agregaba: "hace tiempo que reclamo la devolución de la sala que cedimos, ellos no hacen nada allí", luego agregó "utilizan el lugar para reuniones políticas".


Las diferencias de opiniones entre los miembros de la comisión, hicieron que ésta se disolviera y, con el tiempo, se hizo cargo de las piezas la municipalidad,siendo trasladadas a la casa de la calle Ituzaingó 469 y más luego a la calle Tucumán, ocupando la oficina 411 del edificio de Bomberos, donde, además, funcionaba la sede de Cultura y Clubes de Campo bajo la dirección de don José Sánchez, quien hizo un relevamiento, organizó, incrementó y recuperó objetos y documentos, dejando al término de su gestión un prolijo inventario de sus pertenencias.

Con el paso de los años y como resultado del cambio de autoridades, ocuparon el área de Cultura distintos funcionarios, responsables a su vez del museo, el cual cerró sus puertas en el año 2000. El Director del Instituto de Cultura y Animación Social, de ese entonces, Profesor Manuel Vázquez, al ser entrevistado por un medio periodístico local, manifestó: "La gestión actual del intendente Humberto Zúccaro no recibió el museo porque no se entregó la llave del lugar donde estaban las piezas y, por decisión de éste, con la presencia de un cerrajero y un escribano se abrió el recinto y de acuerdo con el inventario anterior sólo faltaría una carta firmada por Juan Manuel de Rosas. Desgraciadamente nada estaba cuidado ni rotulado, los elementos estaban apilados. El estado fue lamentable, no estaban ni en vitrinas ni en estanterías". Poco después, efectuado un nuevo inventario, se comprobó el faltante de otros objetos (pilardetodos.com.ar 14-12-2004; Diario Resumen 28-12-2006).

Astuto y muy ligero de palabras el hombre se lavo las manos, como si nada tuviera que ver. Era de preveer, también lo hizo con el expediente de las investigaciones arqueológicas que estabamos realizando en el Pilar Viejo con el Dr. Alberto Allindo, Walter Belfiore y el asesoramiento del arquitecto Daniel Schávelzon, del cual, junto con su lugarteniente el Profesor Susco,  no prestaron colaboración para que prosperara en el ámbito municipal y se concretara la intención.

Al respecto Vázquez en una entrevista opinó: "creo que el proyecto es interesante, pero tengo ciertos reparos porque si no se hace con mucho cuidado, poniendo a resguardo los trabajos, de la intemperie y de los ladrones, puede convertirse en algo lamentable" (La Buena Noticia, Boletín informativo de la Parroquia del Pilar - Secretaría de Comunicación Social, octubre 2005, Nº 318, p. 6). Pensar que los delincuentes que saquearon el museo los tenía a su lado y seguramente con un sueldo, esto si que fue lamentable. 

El Doctor Petrochi, rememorando viejos tiempos y disgustado por lo sucedido, hizo este comentario: "Estábamos en la Parroquia revolviendo papeles y en un momento dado Mario Martínez ve de lejos sobresalir de dos papeles la firma de Rosas; y me dice: ¡mirá la firma de Juan Manuel de Rosas está en aquel papel!. Sacamos la carta que estaba en perfectas condiciones, fechada en Arrecifes en el año 1929 dirigida al cura párroco de Pilar en la cual Rosas le hacía una petición: "que todas las tardes al caer el sol se cantara la salve como cuando él era niño". Martínez, añade un detalle más a lo señalado por Petrochi, "en la carta también le pedía rezar un Padre Nuestro en memoria del gobernador Dorrego". En la actualidad poco se sabe sobre este material tan significativo para la historia de nuestro pueblo; ante esta situación el doctor Petrochi considera que "si alguien se apropió indebidamente de esa carta ha de ser un ladronzuelo de baja estofa" (La Buena Noticia, Boletín informativo de la Parroquia del Pilar, p. 13, diciembre 2006).

A fines de 1992, a pedido del Director del Museo don José Sánchez, pude transcribir la carta de Rosas que estaba colocada en un cuadro con marco de madera y cubierta por un vidrio, dejando una copia mecanografiada en el museo (ver ANEXO). Aun conservo el borrador y una copia carbónica. Veamos que decía el Restaurador de las Leyes en ese mensaje, del cual algunos que no han llegado a conocerlo, han hablado y opinado de manera diferente sobre su contenido:

"Arrecifes junio 3/1830.

Respetable Párroco.

El moralizar las clases de los pueblos el hacer gustar a los fieles las preces y alabanzas que por su antigüedad y melodía son insinuantes al corazón: el acostumbrar la juventud de ambos sexos a los actos de piedad, entonando reunidos en el templo canciones sencillas, me han movido a recordar el uso que en la casa de Dios y en las de familia se frecuentaba antes diariamente en un rato del día o de la noche.

Me complacería de que reviviese esa cristiana práctica, de modo que en todas las Iglesias parroquiales después de rezado el rosario, se oyesen entonar las buenas noches, y en los sábados la Salve, como se acostumbraba antiguamente.

Me tomo la confianza de acompañar a V un ejemplar de las buenas noches y otro de la Salve dolorosa por que considero que los sentimientos que fundan mi súplica, estarán de acuerdo con los de V; pues estoy persuadido que practicando diariamente este ejercicio devoto, al paso que por su medio presentaría un motivo que excitase a la asistencia, al mismo tiempo imprimiría una devoción muy provechosa.

También la memoria del Jefe de la Provincia asesinado el trece de diciembre de 1828, y la de los que han fallecido en defensa de las leyes y en desagravio del atentado cometido contra la autoridad, sería muy conveniente recordarla diariamente después del Rosario, rezándose en público un Padre nuestro con este objeto. Este recuerdo ayudaría a afirmar en los fieles el odio necesario a las sediciones, y el respeto a las leyes.

Espero que el Ministerio de V, recibirá con agrado mis súplicas.- Ellas proceden del mejor deseo de su compatriota y atento servidor.- [Fdo.] Juan Manuel de Rosas".

Poco después, leyendo la "Vida de Don Juan Manuel de Rosas" del historiador Manuel Gálvez, constaté en una de sus páginas, la reproducción del manuscrito perdido con algunas adaptaciones en su texto, probablemente hechas por el autor del libro, pormenor que puse en conocimiento de Sánchez en una nota enviada por correo a su domicilio.

Para conocer el origen de esta misiva debemos introducirnos en la lectura del capítulo VII de la bibliografía citada, donde Rosas viaja por el norte de la provincia de Buenos Aires y restaura la religión:

"En uno de los últimos días de marzo de 1830, parte Rosas para el norte de la provincia a conocer bien esa región. Primera detención: Luján, villorrio de importancia histórica. Al día siguiente llega Ferré, y Rosas da una comida y baile en su honor.

Visita pueblo por pueblo. Arcos de triunfo y aclamaciones. En San Nicolás se encuentra con Estanislao López, gobernador de Santa Fe, y que también representa a Entre Ríos. Allí, ellos dos y Ferré acuerdan nombrar representantes para que, reunidos en Santa Fe, firmen el Pacto del Litoral.

Durante su permanencia en el norte, Rosas sigue decretando y atendiendo el despacho. Hay, pues, dos gobiernos. Su secretario, el doctor Manuel Vicente de Maza, actúa como un verdadero ministro. Pero el temperamento dominador de Rosas resuelve, sin proponérselo, aquella anomalía. Es evidente que, salvo, y sólo en ciertos casos, Anchorena, los ministros no se atreven a decretar nada sin su anuencia. Lo prueban los centenares de expedientes y de asuntillos que le mandan en consulta o para resolver.

Rosas comienza en este viaje a cumplir el primer mandato de la legislatura: restaurar la religión. Desde San Nicolás decreta que se restituya a los curas de la campaña "la administración de los ramos de fábrica de sus respectivos templos", que les quitara el gobierno anticlerical de Rivadavia. Esos productos, las velas, por ejemplo, serán vendidos por los curatos, lo cual antes correspondía a un síndico. El decreto se basa en el deseo del gobierno de "consagrar a la Casa de Dios el respeto, la decencia y contracción posibles".

Visita la iglesia de cada pueblo, y, a veces sin que se lo pidan, ordena reparaciones; los gastos correrán por su cuenta. A cada templo, quinientos pesos de su sueldo; y si los gastos tienen que ser mayores, agrega otros quinientos de sus fondos particulares. En los papeles de su secretaría constan estas donaciones, así como la entrega de los dineros realizada por el ministerio de Hacienda. Quedan también testimonios de su iniciativa; así en los documentos relativos a la iglesia de Pergamino: "…al examinar personalmente el gobernador el estado del templo de este pueblo". Estas reparaciones de las iglesias del norte les cuestan a Rosas alrededor de diez mil pesos.

Ocupase también de que se enseñe la doctrina en las escuelas y de la asistencia a misa. "Estaban muy descuidadas -le escribe al canónigo Segurola-, pero con mis prevenciones y consejos a los curas, jueces de paz y vecinos de la Junta esto irá mejor." Al párroco de Arrecifes le dirige estas devotas palabras: "El moralizar las clases de los pueblos; el hacer gustar a los fieles las preces y alabanzas que por su antigüedad y melodía son insinuantes al corazón; el acostumbrar a la juventud de ambos sexos a los actos de piedad, entonando reunidos en el templo canciones sencillas, me han movido a recordar el uso que en la Casa de Dios y en las de familia se frecuentaba diariamente en un rato del día o de la noche". Le complacería "que reviviese esta cristiana práctica, de modo que en todas las iglesias parroquiales, después de rezado el Rosario, se oyesen entonar las Buenas Noches y en los sábados la Salve, como se acostumbraba antiguamente". Le envía un ejemplar de esos cantos, y confía en que con la práctica diaria de ese "ejercicio devoto", aumentará la asistencia al templo y se obtendrá "una devoción muy provechosa". También desea que, después del Rosario, se rece todos los días un Padre nuestro en memoria de Dorrego y de los que murieron "en defensa de las leyes", y como desagravio por el atentado contra la autoridad; con lo cual se ayudará "a afirmar en los fieles el odio necesario a las sediciones y el respeto a las leyes".


A su padrino y pariente el sacerdote José Maria Terrero, provisor y gobernador del Obispado, le escribe desde San Nicolás: "Ando trabajando cuanto puedo por mejorar nuestras iglesias y las costumbres religiosas; todo ha de ir bien, porque el ejemplo puede mucho. El templo de San Pedro era un chiquero. El cura lo había dejado cerrado, y le pido a usted que lo destituya, en vista de que el tal cura se ha dado tiempo para edificar casas propias y no para asear, siquiera, el templo". En otra carta le pide dos curas para Baradero y Fortín de Areco: "pero no me mande curas inmorales". Desde el Salto se muestra un creyente fervoroso y un catequista: "El cura de Rojas no rezaba el Rosario por la noche; tampoco echaba sus pláticas. Yo le hice ver que no era indispensable decirlas de memoria, que tanto valía escribirlas y leerlas en el púlpito. El alegaba falta de velas y yo le allané todo". Por fin, desde Pergamino: "¡Cómo se ha mirado por nuestros gobiernos, padrino, la religión de nuestra tierra!"

Cree que si los federales logran gobernar seis años, el país ha de cambiar: como ahora se educa: en la verdadera fe de nuestros padres a estos niños que se están criando, ellos la han de defender, dando en tierra con todos los incrédulos y con todos los malvados". Y termina enumerando lo que tiene ordenado para la propagación de la fe en la campaña: "Yo hago que las tropas entren formadas a misa y que ella se rinda rigurosamente a Dios la veneración que marca la ordenanza. Hago que las retretas, al romperse, pasen a las puertas de las iglesias y toquen a Dios un toque, en demostración de respeto y alabanza. Si el cura ha cumplido bien, también se le toca un toque en la puerta de su cuarto, para darle, con esta y otras demostraciones, la importancia que yo quiero que tengan los ministros del altar".

En una carta al prócer y sacerdote Pedro Ignacio de Castro Barros, en respuesta a sus felicitaciones por su ascensión al gobierno, dísele que la irreligión y la anarquía son los enemigos más terribles de la patria, y que, contra ellos, uno de sus primeros cuidados será el de "moralizar la juventud que se educa", así como "el restablecimiento de la religión pura de Jesucristo" y el entrar en comunicación "con la cabeza de la Iglesia en la tierra". Y termina: "los triunfos del altar y de paz son y serán, en cuanto pueda y alcance, los objetos que como hombre público y privado jamás olvidaré".

Por orden del juez, un año más tarde, son quemados numerosos libros heréticos, como cierta Historia crítica de Jesucristo y una obra antirreligiosa titulada El Cristianismo al descubierto. Poco después, el gobierno -atribuyese a Anchorena este acuerdo- dispondrá que sea "considerado y castigado como criminal, según la gravedad y circunstancias del delito", el que venda o haga circular libros que ataquen "la sana moral del Evangelio, la verdad y santidad de la religión del Estado y la divinidad de Jesucristo". Y su preocupación por el mayor esplendor del culto llega hasta ordenar que durante "el novenario a Nuestro Glorioso patrón San Martín", permanezcan cerradas todas las casas de abasto y talleres de la ciudad, desde las diez hasta las once de la mañana, y hasta prohibir las reuniones en las pulperías durante la celebración de los Oficios Divinos en la nueva iglesia de San José de Flores.

Al mismo tiempo, Rosas se preocupa de la moralidad. Ha recomendado a la policía "el mayor celo y vigilancia en perseguir y exterminar totalmente las casas de juegos prohibidos". Veda el uso del cuchillo, bajo penas severas. Más tarde, hará arrear a numerosas mujeres de mal vivir y las hará conducir a los nuevos pueblos que se han fundado en las fronteras, en donde podrán ganarse la vida honradamente y casarse."

Gálvez no señala con precisión de donde tomó la referencia de los dichos de Rosas, sólo menciona la documentación general consultada para componer la obra, de ella pude comprobar que la casi totalidad de los escritos de Rosas se hallaban en el Archivo General de la Nación. Fue así que después de revisar varios legajos de su secretaría, logré hallar una carta facsímile, escrita de puño y letra por el gobernador don Juan Manuel de Rosas; la misma que enviara al cura de Arrecifes don Juan José Dupuy el 3 de junio de 1830.


Este mensaje personal, convertido en una circular, fue enviado por el propio Rosas a todos los templos religiosos de la campaña bonaerense; por ello no es de extrañar que otros ejemplares del mismo tenor se encuentren en los archivos de esas Iglesias. Unido a este descubrimiento vendría otra gran sorpresa, el hallazgo de la nota donde el Cura del Pilar le contesta a Rosas de esta forma:

"Excelentísimo Señor Gobernador. Nada más conforme a las miras, y designios del que suscribe, para poner en ejecución, y estimular a su más exacto cumplimiento, cuanto se halla comprendido en la respetable nota de Vuestra Excelencia fecha 3 del presente Junio. Así es, que al otro día de haberla recibido, que fue el mismo, en que la Iglesia recuerda el alto, y adorable Sacramento del amor de J.C. para con el hombre; reunida como se hallaba la Feligresía, al concluirse el Evangelio, dispuso, que por el Notario Eclesiástico se anunciase de un modo solemne, y tomando inmediatamente la palabra de su Ministerio exhortó a todas las clases a la constante práctica de tan saludables, y consoladoras máximas, así por lo que concierne a las preces, y alabanzas para con la Madre de Dios, como también a los demás políticos, y piadosos recuerdos a que se contrae aquella nota respetable.

El que suscribe puede hoy felicitarse asimismo viendo, que la primera autoridad de la Provincia no obstante sus grandes, y abultadas atenciones, se contrae de un modo inequívoco a dar a sus conciudadanos las pruebas más decisivas de su amor, y Religiosos sentimientos. En su consecuencia se atreve a asegurar al Excelentísimo Señor Gobernador de la Provincia, cuan grato le será ofrecer su deferencia, y respeto, a cualquiera otra indicación que tenga unos objetos tan loables, y santos.

Dígnese pues el Excelentísimo Señor Gobernador de la Provincia, aceptar por este medio las más sinceras protestas del aprecio, consideración y respeto con que se le ofrece este su atento servidor Capellán y compatriota que besa su mano. [Fdo.] Manuel Antonio Ascorra. Parroquia del Pilar, Junio 11 de 1830."


El Padre Ascorra estuvo en el Curato del Pilar, desde 3 de mayo hasta el 11 de julio de 1830. Su sucesor, el Padre Fausto José Rodríguez, al asumir en sus funciones, reprochó en forma escrita la conducta de este sacerdote por las falencias observadas en el libro de cuentas en el periodo de su breve interinato.

Cerramos aquí este interesante relato con alegría por el logro obtenido y con desagrado por la desaparición de la carta del Brigadier don Juan Manuel de Rosas y otras piezas del museo histórico del Pilar. Compartimos las palabras del intendente Zúccaro, cuando al asumir en sus funciones dio directivas para que se realizaran las acciones legales correspondientes para con los responsables. Pero también -debido al tiempo transcurrido- creemos que es un deber informar a la población el resultado de la demanda y los nombres de los funcionarios implicados, para dar transparencia a su gestión y dejar un precedente que evite la repetición de estos hechos; pues un antecedente parecido lo tenemos en la iglesia y en la propia Municipalidad, donde libros y expedientes del pasado del Pilar que se hallaban en sus archivos fueron descartados como papeles en desuso o sustraídos y ahora padecemos la pérdida de una parte de nuestra historia.

ANEXO:















VILLA ROSA, LA PRIMERA MORADA DE LA VIRGEN DE LUJAN, DECLARADO LUGAR HISTORICO.

   
Este excelente grabado, dibujo del Profesor Néstor E. Román, está tomado de una fotografía de la Santa Imagen de Luján sacada por los años de 1904, antes de ser encerrada en su actual estuche de plata, lo que se hizo para evitar el desmoronamiento de la arcilla de que está fabricada. La imagen en su forma y contextura es típicamente paulista (Brasil). Esta imagen es la que se quedó milagrosamente junto al río Luján en la estancia de Rosendo (hoy Villa Rosa, Pilar), y que allí fue venerada por espacio de unos 40 años en una humilde Ermita y es la misma que compró a Juan de Oramas doña Ana de Matos para llevarla a su predio y que al presente, recubierta con ricas vestiduras, es celebrada en el altar mayor del Santuario Basílica Nacional de Luján.




Para quienes no recuerden  o no conozcan en que consistió dicho prodigio, va esta crónica de hechos que comenzaron el 1630 cuando un portugués llamado Antonio Farías de Sáa, hacendado del pago de Sumampa, Santiago del Estero, encarga a un paisano suyo residente en Brasil, le enviara una imagen pequeña de la  Inmaculada Concepción, para colocarla en una capilla que estaba construyendo en su propia estancia. En virtud del encargo el amigo le mando dos, para que pudiera elegir la que mejor le agradase, una de la Pura y Limpia Concepción y la otra de la madre de Dios, con el niño Jesús entre los brazos, ambas, por ser de arcilla cocida, para que no sufrieran daños en el viaje fueron bien acondicionadas, colocadas en cajoncitos individuales y embarcadas en el puerto de Pernambuco.

Llegaron a Buenos Aires y aquí subidas a una carreta emprendieron viaje al Norte. Al llegar a orillas del Río Luján, se detuvieron los troperos para pasar la noche en la estancia de Don Diego Rosendo de Trigueros. A la madrugada siguiente, al intentar proseguir la marcha los bueyes no pueden mover el carro; se quita peso a la carreta, pero en vano. Después de mucha labor comienzan a descargarla y al bajar el cajón que contenía la imagen de la Virgen, la carreta avanzó sin dificultad alguna. Volvieron a subirla y se repitió el impedimento.


Juzgaron entonces que era inútil seguir fatigándose. La pequeña imagen de terracota de media vara de alto con sus manos juntas en el pecho, parada sobre nubes y rodeada de ángeles había decidido quedarse allí. Llevada por los arrieros a la casa de Rosendo, los dueños le levantaron un pequeño oratorio y dedicaron a su culto un negro llamado Manuel; pronto se difundió la noticia del milagro y comenzaron a llegar al lugar campesinos y viajeros.



En 1671 la estancia de Rosendo se hallaba descuidada por sus dueños, por esa causa Doña Ana de Matos, viuda de Don Marcos de Sequeira, temerosa de la indiada y del abandono del lugar decidió comprar al cura de la Catedral de Buenos Aires Don Juan de Oramas Filiano (heredero de los Rosendo) y trasladarla a su estancia situada en la actual ciudad de Luján, bajo promesa de cuidarla con todo esmero.

Tiempo después se levanto un pequeño oratorio contiguo a la casa y vivienda de Doña Ana de Matos, donde sucedieron una sería de prodigios. Luego se construyó una capilla y los  fieles comenzaron a conocer a la imagen  como la Virgen de Luján, nombre que le dio el río y lo mismo ocurrió con la población. Según relatos antiguos el nombre proviene del capitán Pedro de Luján, a quien mataron los indios en 1536.  

 

El sitio exacto donde en el año 1630 ocurrió este milagro fue, es y creemos seguirá con el tiempo, motivo de discusión entre los investigadores. Es que no se niega la realidad del acontecimiento religioso porque no hay argumentos para ello, pero se objeta y discute un problema de límites entre dos importantes partidos de la provincia de Buenos Aires, Pilar y Exaltación de la Cruz.

Como es de conocimiento la crónica más antigua data del año 1737 y proviene del mercedario Fray Pedro Nolasco de Santa María. Del relato que hace este sacerdote, previo al momento del milagro, se rescata que "llegando al río de Luján hizo noche en lo de un paisano suyo llamado fulano Rosendo". Con esta referencia y puestos a dilucidar la ubicación de la estancia del nombrado Rosendo, unos se inclinaron por la banda derecha y otros por la izquierda del río, según la interpretación que los estudiosos le daban a los documentos, o por entender que el tal [Diego] Rosendo en esa época, junto a sus hermanos, era poseedor de varias parcelas de tierra sobre ambas márgenes del río Luján, manteniendo la discusión entre sí y creando confusión en terceros al no tener una solución que disipara este tan encendido y permanente debate.



Quienes más profundizaron en el tema en los últimos años y aportaron diferentes conclusiones fueron el Profesor Miguel Hangel González y Monseñor Juan Antonio Presas. Este último contó con un equipo de trabajo y asesoramiento de varios investigadores, quienes colaboraron en la búsqueda de información en distintos archivos locales y del exterior del país, plasmando sus resultados en varios volúmenes bibliográficos y en reseñas de crónicas Marianas.

Y como de vez en cuando el asunto por interés del protagonista se hace público y trasciende por medio de la prensa, se originan nuevos altercados. Viene al caso un artículo aparecido en el diario La Nación el 8 de marzo de 1994, que lleva la firma del Presidente de la Comisión de Monumentos y Lugares Históricos Jorge Carlos Mitre, donde hace mención a los fundamentos del proyecto para declarar pueblo histórico a Capilla del Señor, siendo uno de ellos el milagro de la Virgen de Luján que sucedió precisamente a orillas de la cañada de lo que hoy es Capilla del Señor; sin temor a equivocarnos creemos que debería haberse dicho a orillas del río Luján, hoy jurisdicción del partido de Campana.




Lógicamente que a los pocos días el artículo mereció la contestación y desaprobación de Monseñor Presas, pues se pasó por alto algo primordial, quizás por desconocimiento por parte del Sr. Mitre y sobre lo cual hablaremos inmediatamente.

El proyecto del Sr. Mitre se convirtió en el Decreto Nº 1648 firmado el 21 de septiembre de 1994 por el Presidente Carlos Saúl Menem y por él se declaró bien de interés histórico nacional al pueblo de Capilla del Señor. En uno de los considerandos de la resolución se dice: "Que fue en los pagos de CAÑADA DE LA CRUZ, donde según la tradición, se produjo la detención de la carreta que transportaba dos imágenes de la VIRGEN MARIA con destino a SUMAMPA, prodigio por el cual una de ellas quedó en el lugar y hoy es venerada en el Santuario de LUJAN. Uno de los cuarteles del escudo de Exaltación de la Cruz ostenta la carreta y la Virgen."

Aquí se repite, pero esta vez oficializado en un decreto, el desliz del Sr. Mitre, si se tiene en cuenta que la misma Comisión que él había presidido por un breve lapso, el 3 de junio de 1986, por resolución Nº 728 de la Secretaria de Cultura del Ministerio de Educación y Justicia, ya había declarado lugar histórico el paraje donde se inició la veneración de la santa imagen de Nuestra Señora de Luján (y el sitio donde estuvo su primer Santuario) y el lugar del milagro no era precisamente el que él afirmaba. Vayamos al texto del considerando:

"Que desde hace varios siglos los rioplatenses veneran la imagen de Nuestra Señora de Luján, que se localizara en proximidades del Río Luján, Provincia de Buenos Aires, donde se inició una especial devoción que profesaron nuestros próceres y el pueblo en general, tanto que ha sido reconocida como la Patrona de la Argentina, Uruguay y Paraguay."

"Que se ha comprobado que el lugar donde se inició la veneración de la Santa Imagen de Nuestra Señora de Luján, es decir la estancia de Rosendo, se encuentra en la zona situada a 4 Km al noroeste de la estación ferroviaria de Villa Rosa, Partido de Pilar, Provincia de Buenos Aires, en el linde sudeste de las parcelas 254-251-253 del plano catastral de mensuras del Partido de Pilar (Archivo Público de la Dirección de Geodesia de la Plata, Provincia de Buenos Aires) a 3 Km al este del Río Luján al término del camino asfaltado que sale de estación Villa Rosa hacia el noroeste".



"Que se ha logrado ubicar en forma precisa el lugar donde el Licenciado Pedro Montalbo, primer Capellán de la Virgen de Luján, en tierras donadas por Da. Ana de Matos a la Santa Imagen, construyó el 1684 la primitiva Capilla Santuario de Nuestra Señora de Luján, 50 m. al este de la actual Basílica, en la calle San Martín de la ciudad de Luján, Provincia de Buenos Aires, cuyas referencias catastrales son: circunscripción 1º, sección A, manzana 53, parcela 2, Nº de partida 5504, superficie 539, 61 m2. Que la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos propicia dicha declaratoria para poner de relieve estos hechos singulares de la historia argentina conforme a las facultades que la Ley Nº 12.665 le confiere."



A lo lejos y en el interior de un campo contiguo se divisa una pequeña edificación de los Padres de Fátima, religiosos de la Asociación Nuestra Señora del Rosario, en este predio y a escasos metros del río Luján han levantado una réplica de la ermita donde fuera venerada por muchos años la imagen de la Inmaculada Concepción al cuidado del negro Manuel. El oratorio, construido de adobe y techo de paja, con su aljibe a la par, conserva en su interior una pequeña representación de Nuestra Señora de Luján en su contextura original. El resto, por lo imponente, lo brinda el paisaje, un lugar donde reina la paz y la tranquilidad, ideal para visitarlo y conocerlo.







                                                                                                                                                                    
                                      







 
                                                                                              
 

Carta enviada por Monseñor Juan Antonio Presas
 a mi persona el 2 de enero de 1995 



                                                                                
Esquela con membrete y firma de Mariano Beccar Varela fechada el 19-04-1977 en la cual comunica a Monseñor Presas que con motivo de la visita del Sr. Walter Lioy Lupis, hace llegar su promesa de que llegado el momento de subdividir el campo de propiedad de Smith Molina y Beccar Varela, que a Ud. interesa, dejaremos una parcela como donación para la Curia de Morón [destinada a la construcción de una iglesia en el lugar del milagro] El agregado es mío por comentario que me hiciera el Padre Presas al entregarme copia de esta misiva.

Hoy el anhelo del Padre Juan se hizo realidad, el compromiso de los Sres. Molina y Beccar Varela fue cumplido tal lo prometido. El proyecto y dirección de la futura iglesia en el lugar del milagro le fue asignado al Arquitecto D. Leonardo Mascaro; la obra en el mes de enero de 2015 se hallaba muy avanzada y por comentario del Sr. Nicolás Pascali su inauguración está prevista para el 8 de diciembre de 2015, día de la Inmaculada Concepción de María. (Vistas fotográficas del frente e interior tomadas el 22-01-2015).   




 


                                                                   


LA ESTANCIA DE ROSENDO por Aldo Abel Beliera

Por medición ordenada por el Gobernador Jerónimo de Cabrera, en 5 de febrero de 1645, sabemos que las tierras, llamadas de los Rosendo, en esa fecha ocupaban la mitad de la sexta suerte que Juan de Garay repartiera en el río de Luján, de esta banda de la Ciudad, el 24 de octubre de 1580.

La primera mitad de la suerte era en 1645 propiedad de García Doctor y el resto de Diego Rosendo de Trigueros; tierras que por la parte de arriba lindaban con la séptima suerte, propiedad de los Trigueros, suegros de Tomas de Rosendo, padre de Diego Rosendo de Trigueros, recibía en 1617 como dote de matrimonio con doña Francisca de Trigueros, media estancia de tierras sobre el río Luján. Los linderos de la misma eran por la parte de abajo las tierras de García Doctor y por la parte de arriba las tierras de los Trigueros. Es decir, los mismos linderos que seguirían invariables en 1645. Lo que certifica tratarse de la misma estancia.

Tomás de Rosendo fallecía en 1621 y en la minoría de Diego -su hijo-, administró la estancia Bernabé González Filiano, esposo de Francisca Trigueros y padrastro del pequeño Diego. En el año del milagro de Luján, fuera de la nombrada, ninguna otra estancia se conoce como propiedad de los Rosendo, y así fue considerada esta estancia en los años de 1630, fecha del milagro de Luján.

En la ocasión de la medición del Gobernador Jerónimo de Cabrera en 1645, Diego de Rosendo, para comprobación de la tenencia de tales tierras, presenta un titulo de merced del Gobernador Francisco de Céspedes, fechado en 22 de junio de 1629.

Este mismo título será presentado el 27 de setiembre de 1730 cuando Manuel Alberti y Josefa Ramírez de Sagüés, herederos y sucesores de los Rosendo, vendan dichas tierras al Capitán Francisco de León. Es este otro dato más que confirma la identidad de las tierras y de sus dueños primitivos, es decir: de los Rosendo.

Si bien en teoría es fácil ubicar la estancia de Rosendo en los años del milagro, no lo es en la práctica, sobre el terreno real.

A pesar de las mediciones cumplidas en 1824 y 1872 por los agrimensores Francisco Isach y Manuel Eguía respectivamente, no queda en el lugar sitio en estos años para poner la sexta suerte de Garay en su integridad, entre la quinta y la séptima.

Al parecer, la suerte séptima nunca sufrió discusión, luego el error estaría en la señalización de las cinco primeras. Por desidia o abandono estas tierras se ensimismaron y sobrepusieron y por este motivo y otros más, tales tierras fueron llamadas: despobladas.

Por tanto, para ubicarnos bien en nuestro propósito hay que tomar como punto de arranque y referencia la Ermita o Capilla de la Virgen, llamada de la Concepción de Luján, ya que ella en las mediciones no podía pasar desapercibida, como una señal de orientación.

De esta Capilla se habla en la documentación de los años 1645 y 1716; y así ésta estuvo siempre en los terrenos de los Rosendo.

La Santa Imagen de la Virgen estuvo en la Capilla dicha hasta el año 1671, en que doña Ana de Matos la compra a Juan de Oramas, hermanastro de Diego y administrador en ese entonces de sus tierras, para trasladarla y venerarla en su estancia de Luján arriba, aproximadamente unas cinco leguas del antiguo lugar.

Presentamos ahora los distintos dueños de estas tierras, llamadas de los Rosendo, hasta 1880, en el que la estancia comienza a fraccionarse y subdividirse en pequeñas parcelas.

Los propietarios fueron los siguientes:

a) Basilia de Trigueros, hermanastra de Diego Rosendo, casada con Diego Páez de Clavijo.

b) Francisca de Trigueros, casada con Pedro Gutiérrez Garcés.

c) Josefa Ramírez de Sagüés, casada con Manuel Alberti.

d) Francisco de León y sus herederos y sucesores. Estos fraccionan la estancia en dos mitades iguales y la venden en 1781 y 1827.

e) Entran a poseerla entonces los Piñeiros, los Burgueños y los Chaves, y luego los siguen sus sucesores.

Los datos presentados refrendan la estancia de Rosendo en los terrenos que hoy se llaman de Villa Rosa (Pilar). También la ubicación de la Vieja Guardia, de la cual se habla en las Crónicas es un argumento más de la posición de la estancia de Rosendo; y tampoco nunca se habla de que la Imagen y la procesión de 1671 hayan cruzado el rio Luján.

Breve conclusión

La documentación histórica y catastral confirma el lugar de la estancia del milagro, llamada de Rosendo, en los años de 1630, como acabamos de mostrar.

En cuanto al hecho milagroso tenemos dentro de la primera centuria y allegados al suceso, al negro Manuel, a doña Ana de Matos, al mayordomo Manuel Casco de Mendoza, al capellán Montalvo, al obispo Azcona y otros más. La tradición es unánime y corre sin lagunas. Ningún historiador de nota ha negado el hecho. Las crónicas del mercedario Santa María y de Felipe Maqueda han sido estudiadas punto por punto, y la documentación de los archivos las favorecen. Son muchos los datos positivos y nadie hasta el día de hoy logró aportar un dato negativo.

Pero entonces, “cómo no está ahí, en la estancia de Rosendo, la Santa Imagen de la Concepción que los troperos bajaran de la carreta para quedarse en el lugar? Es ésta una cuestión larga para contar; sin embargo, intentaremos dar una suma del suceso, según nuestro entender.

El tiempo no pasa en vano y con los años esa zona del río Luján se hallaba desértica. El viejo camino real a Córdoba se cerraba en 1663, y desde años atrás la región se había convertido en refugio de contrabandistas; la piedad de los devotos menguaba por el poco aprecio que las autoridades eclesiásticas sentían por el milagro; la lejanía de centros poblados abría camino a las incursiones de la indiada y los impedimentos de la ruta con sus muchos bañados y riachos retenían el tránsito de los pasajeros.

A lo dicho hay que agregar, que pasado el primer fervor y novedad del milagro, fue decayendo el interés con que los dueños de la Ermita miraban el lugar y por ello conoció abandono que los peregrinos padecían por no haber en aquel paraje casa ni rancho dónde hospedar y asistir a las visitas. 

Solo la fidelidad del negro Manuel en esos años de dejadez mantuvo firme el culto a la Celestial Señora. ¡Cuanto debemos los creyentes agradecer al negro Manuel haber mantenido firme por tantos años el culto a la Virgen en la apartada Ermita de Rosendo!

Años más tarde Ana de Matos, declara haber pagado por la Imagen de la Virgen no menos de doscientos pesos, y también por la libertad del negro Manuel para que acompañase a la Santa Imagen unos cien pesos, con lo que el maestro Oramas cedió su derecho. Cabe aclarar que esos 300 pesos eran por entonces muchísimo dinero; suficiente para comprar un buen campo que hoy solo se reserva a millonarios. La compra-venta de la Santa Imagen y su traslado tuvo lugar a fines del año 1671.

En el nuevo lugar la Santa Virgen María cumplía igualmente su designio: se quedaba entre nosotros a orillas del río Luján, cerca de la Ciudad Capital, en sitio cercano y crucial a las tierras que se abrían a la vida y a un nuevo mundo que sin duda preveía allí su templo y hogar.

La permanencia de la Virgen Santísima junto al río Luján, y el milagro del freno a su carreta en los bañados, es lección perdurable que asiste en los pueblos del Plata a la formación del hombre nuevo; ése que aprecia valores superiores y claramente de servicio, en todas las criaturas y en la propia Naturaleza.

Cuando se designó lugar histórico al lugar donde ocurrió el milagro de la virgen de la Inmaculada Concepción, se acabó una polémica de años, dando por valederos los estudios efectuados en su momento por el Dr. D. Raúl Alejandro Molina y otros historiadores que ubicaron el suceso en  Villa Rosa, Partido del Pilar, como la primera morada de la Patrona del pueblo argentino.


El lugar, elegido simbólicamente, se encuentra al final de la calle Almirante Brown cuyo trayecto asfaltado parte de la estación ferroviaria de Villa Rosa. En la actualidad, unos por desconocimiento y otros para llevar agua a su molino, han trasladado el sitio y el prodigio dentro de la jurisdicción de Zelaya. 


Ejemplos de esta afirmación podemos verlos en la página Wikipedia (donde se incluye Google maps con límites erróneos), en la página de la Municipalidad del Pilar y en el blog de Zelaya, cuyo autor el joven Marcos Gómez traslada el lugar del milagro de la carreta como sucedido en esa localidad. Además, he observado fotografías y datos, producto de mis investigaciones, copiados textualmente de mis blogs en su sitio "Zelaya pueblo" y en un libro de su autoría de reciente aparición, sin haber solicitado mi autorización ni mencionar la fuente.


En estos últimos días (enero de 2015) me he tomado el trabajo de concurrir personalmente a distintas áreas del Ministerio de Infraestructura de la Provincia de Buenos Aires (La Plata) y a la Dirección de Catastro de la Municipalidad del Pilar, para lograr información actualizada sobre el dominio territorial de las parcelas 254, 251 y 253 mencionadas en la Resolución Nº 728/86 emanada por la entonces Secretaría de Cultura del Ministerio de Educación y Justicia, como resultado de lo solicitado por la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos, para que se declare lugar histórico el paraje donde se inició la veneración de la Santa Imagen de Nuestra Señora de Luján y el sitio donde estuvo su primer Santuario. 


Dentro de estas parcelas, cuya extensión comprende un total de 66 hectáreas, se hallaba la estancia de Rosendo (Clic con el mouse para aumentar las imágenes).




Plano del Partido del Pilar construido con los duplicados de mensuras 
judiciales y administrativas con el número de cada propiedad. Dirección 
de Geodesia, Catastro y Tierras. Año 1945. En la parte resaltada en
amarillo se encuentran  los duplicados de mensura 254,251 y 253.
Carpeta de las propiedades del Partido del Pilar - Dirección General de 
Rentas -  Año 1954. Con resaltador rojo se puede observar las tres
 fracciones, ahora identificadas con los números 2411 (ex 253), 2412 
(ex 251) y 2413 (ex 254) con el nombre de los propietarios y la superficie.  
                                                                        
Plano Pilar - Dirección de Catastro. En amarillo límites de Zelaya (calles
Granaderos y Almirante Brown. En rojo límites de Villa Rosa, se
encuentran las fracciones 2411, 2412 y 2413. Con una X lugar del milagro.
La fracción 2411 se ve aumentada por haber tomado tierras del bañado,
la fracción original tenía una superficie de 14 hectáreas. Ver esta parte
 con los nombres de las calles en el mapa interactivo www.pilar.gov.ar

En un plano mas moderno se pueden ver marcada con rayas verdes las 
tres fracciones, dos de ellas ahora en posesión de la Sociedad Smith
 Molina y Beccar Varela  y la restante en poder de  Francisco José Uriburu.



En este plano vemos con mas claridad los límites de las localidades de 
Zelaya (en amarillo) y de Villa Rosa. En color verde se encuentran las
 3 fracciones en cuestión, las cuales, al igual que la entrada al predio,
calles Almirante Brown y J. de la Quintana, donde se accede al lugar
  del milagro, se puede observar con más detalle en el mapa interactivo
de Pilar, htp://www.pilar.gov.ar


Las pruebas están a la vista, de una u otra forma por más que se quieran modificar los límites, en la actualidad la referencia para acceder al sitio donde se encuentra el lugar del milagro está dada por la calles Almirante Brown y J. de la Quintana, jurisdicción de Villa Rosa, Partido del Pilar.





 

 
                                                                    
 

Bibliografía y documentación consultada:

Presas Juan Antonio, "Nuestra Señora de Luján", Estudio crítico-histórico 1630-1730, p. 64, Bs. As., 1980.

Presas Juan Antonio, "El Milagro de Luján - Año 1630", Editorial Dunken, Bs. As. 1997, pp. 16-17.

Presas Juan Antonio - Beliera Aldo Abel - "La Estancia del Milagro - 1630 -", Talleres Gráficos Becerra. Morón, Bs. As. 1994.
Diario La Nación, edición sábado 12-03-94, sección cartas de lectores.

Ministerio de infraestructura - Departamento de Investigación Histórica y Cartográfica, Dirección de Geodesia. Duplicados de Mensuras.

Ministerio de Infraestructura - Departamento Geodésico Topográfico. Mensuras.

Ministerio de Cultura y Educación de la Nación - expediente Nº 1996 - Decreto Nº 1648 del 21-09-1994 (B. O. 26-09-1994)..

Ministerio de Educación y Justicia - Secretaría de Cultura - Expediente 5423/83, Resolución S. C. Nº 728 del 03-06-1986.

Municipalidad del Pilar - Dirección de Catastro - Planos y Mensuras de Villa Rosa y Zelaya.

Rocca Antonio, Vicario General, "La Inmaculada Virgen de Luján, pasajes de su historia ilustrados en colores", Imprenta López, Bs. As. 25-08-1934.



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