jueves, 30 de septiembre de 2010

CAPITULO II ~ El lugar del milagro. La Guardia antigua. El Fuerte y Los Cerrillos del Pilar.

Un acontecimiento religioso de trascendencia del cual se tiene conocimiento dentro del territorio de lo que hoy constituye el partido del Pilar, fue el acaecido en el año 1630 en la estancia de D. Diego Rosendo de Trigueros en las proximidades del río Luján, cuando sucedió el milagro de las carretas que trasladaban entre otras cosas dos imágenes de bulto.

Una de las carretas que transportaban las imágenes quedo detenida y sin querer andar por obra de una fuerza misteriosa contra la que nada pudieron las dos yuntas de bueyes que la arrastraban. Se bajaron las vírgenes y la carreta anduvo; se volvieron a subir las imágenes y la carreta de nuevo quedó inmovilizada, intentaron probar dejando una y la carreta pudo andar.

El primer relato sobre el milagro pertenece al R. P. Pedro Nolasco de Santamaría y fue escrito en 1737. En su relación, adaptada a escritura moderna, cuenta este Sacerdote: "certifico haber oído al difunto mi padre, a mi bisabuela y a otras personas del pago" [...] "un portugués, vecino de Córdoba, que fundó la hacienda de Sumampa, pidió a un paisano suyo le trajese del Brasil una pequeña imagen de la Concepción, para colocar en una Capilla, que estaba fabricando en dicha su hacienda; y que con este encargue le remitieron a un mismo tiempo dos; las cuales encajonadas cargó en su carretón".

                         Nuestra Señora de Sumampa                       Virgen de Luján en su contextura original


El viaje desde el puerto de Buenos Aires se cumplió sin tropiezos hasta el río Luján, cerca del cual hizo noche el portugués dueño de las Imágenes. El lugar elegido fue la estancia de otro portugués "un paisano suyo llamado fulano Rosendo".

"Queriendo proseguir su viaje, uncidos los bueyes por la mañana, no pudieron mover dicho carretón; por cuya causa lo volvieron a descargar, y entonces se movieron los bueyes sin ninguna dificultad; y admirados todos de este prodigio le preguntaron qué llevaba en la carga, que allí se había descargado, que pudiera servir de impedimento a su viaje; y él respondió que no llevaba cosa de impedimento, antes sí dos Imágenes para darle culto; y determinaron se embarcasen en el carretón los dos cajoncillos de las Imágenes; e hiciesen caminar el carretón; y se hallaron con el impedimento primero, a que empezó a exclamar el devoto portugués a la Virgen Santísima que bien sabía el efecto, para que la llevaba, que era para colocarla en la capilla que en su nombre tenía fabricada; y persuadiéndole a que sacase él un cajón y dejase el otro, probaron a que caminase el carretón, y no se pudo mover de su lugar; volvieron a hacer la diligencia de sacar el cajón, que había quedado y cargar el que habían bajado; y entonces se movió dicho carretón, sin impedimento alguno, quedando el dueño muy contento con la Imagen que se llevó, dejando la otra en el paraje, donde le mostraba quererse quedar".






En ese paraje, hoy localidad de Villa Rosa, Pilar, quedaría por muchos años una de estas réplicas entronizada en una ermita bajo la custodia de un humilde negro esclavo llamado Manuel, donde acudían los lugareños a ofrendar su devoción.

Según la historia de la virgen de Luján, permaneció allí hasta 1671, año en que la santa imagen fue adquirida por Da. Ana de Matos, quien la trasladó a su vivienda sita en el actual pueblo de Luján. Del traspaso de la virgen de la Purísima Concepción, llamada así en esos tiempos, tenemos el testimonio del R. P. Felipe José Maqueda "... como el trecho era largo, no menos de cinco leguas españolas, no fue posible llegasen los de la procesión el mismo día, por lo que entrada la noche todos hicieron estación en la Guardia Antigua que estaba en tierras de Pedro Rodríguez Flores" [...] "al salir el sol, se prosiguió la marcha con soldados de la guardia hasta llegar a la casa de la expresada señora" (12).

  
En efecto los feligreses tomaron el camino real o viejo y la caravana se detuvo en la guardia, que se hallaba instalada en la zona donde posteriormente se formaría un reducido caserío conocido como "Pilar Viejo". Ubiquemos hoy la guardia en el Km. 57 de la ruta 8 y el acceso Panamericano como una referencia adicional (13).
 
En el año 1663 el gobernador José Martínez de Salazar había mandado cerrar este paso fronterizo, motivo que llevó a muchos investigadores confundirlo con el existente en el Paso de las Carretas (14), cercano al camino nuevo, actual ruta 7, y próximo al lugar donde años más tarde se levantaría la villa de Luján. Sin embargo, los hechos demuestran que este sendero antiguo seguía siendo utilizado para comunicarse con otros pueblos de la campaña de Buenos Aires y de las provincias de Santa Fe y Córdoba.

La orden de cerrar definitivamente el camino viejo y disponer que todo tráfico al norte transitara por el camino nuevo tenía por objeto un mejor control de las rutas y vigilancia del contrabando. La disposición contenía como advertencia la aplicación de severas penas aduaneras ante su incumplimiento, pero la orden fue desobedecida principalmente por los mercaderes de contrabando.

El puente que permitía cruzar el río Luján también era paso obligado de aquellos pobladores que tenían sus estancias en la vecindad y la explicación de construir años después el Fuerte de la Concepción a escasos quinientos metros de la otra banda del río Luján, reafirma aun más la suposición de que el tránsito por este acceso no fue interrumpido y de haberlo sido fue momentáneo.

Algunos escritores aseguran que los soldados que custodiaban la guardia eran aragoneses, no tenemos noticias de ellos pero es muy posible que esta presunción sea cierta, pues algunos de los habitantes radicados en el Pilar Viejo eran naturales de esa región española. El descubrimiento de la Guardia Antigua descarta la teoría de quienes afirman que estas personas provenían del Fuerte de la Concepción, cuya construcción se frustró después de haberse levantado los montículos de tierra para dar comienzo a esa fortaleza.


La obra del emplazamiento del fuerte se inició después del mes de noviembre de 1671, luego de que el gobernador Martínez de Salazar, veterano de las guerras europeas, reconociera, eligiera el sitio y dispusiera trazar las líneas y abrir las zanjas, dando así principio a cavar y sacar tierra de los fosos con quinientos indios guaraníes de las doctrinas del Paraná y Uruguay que se hallaban a cargo de los Padres de la Compañía de Jesús. Cuatro meses de comenzados los trabajos estos fueron interrumpidos y no hay constancias de su continuación.

Un año después, el 8 de diciembre de 1672, Salazar preocupado por las constantes invasiones de los indígenas que atacaban, mataban y robaban a los pobladores españoles radicados en la campaña, enviaba al rey de España un informe sobre la conveniencia de construir un fuerte en ese paraje para defensa y seguridad, además entendía que el sitio elegido era un punto estratégico para impedir que los indios pampas y otra cualquier invasión enemiga cruzaran el río Luján y avanzaran hacia el puerto de Buenos Aires.

En efecto el maestre de campo Martínez de Salazar previniendo un posible ataque y ocupación de la ciudad de Buenos Aires por fuerzas extranjeras y por lo tanto evitar a toda costa que el atacante pueda obtener recursos de la zona del interior y tomar contacto con los indios “pampas y serranos”, quienes con tal de causar daño a los españoles no titubearían en suspender sus conflictos y aliarse al enemigo extranjero, estima necesario organizar la defensa en líneas interiores, para lo cual aprecia con acierto que el punto estratégico más adecuado se encuentra en la margen izquierda del río Luján, en proximidad del camino a Córdoba del Tucumán, donde podía recibir refuerzos así como de Santa Fe y Paraguay. Por tanto el río representaría un importante obstáculo para el avance y penetración del invasor, dificultaría su contacto con los indios hostiles a los españoles, así como el paso del ganado de toda clase que los hombres de Salazar procederían a reunir, concentrándolo en el “rincón o ensenada que forma la tierra con el Paraná de más de 8 o 10 leguas”, mientras que la fortificación, además de contener al invasor extranjero aprovechando el obstáculo del río, contribuiría al rechazo de los indios serranos procedentes del oeste, impidiéndoles el enlace con los invasores.

 
 Evidentemente, el fuerte del Pilar, armado y guarnecido en regla, debía constituir una barrera segura contra cualquier invasor que procedente de Buenos Aires, tratara de forzar el paso, y mientras cerrase el camino a todo abastecimiento de víveres, tal ejército se vería enfrentado a múltiples dificultades para subsistir, viéndose obligado a reembarcarse en término perentorio.

Es menester tener en cuenta que esto ocurre en el año 1671, vale decir, en un momento en que no existía núcleo de población alguno en ese sitio, ya que las primeras referencias a la ubicación de la primitiva población del Pilar, corresponden a principios del siglo XVIII. Además, Martínez de Salazar titula su proyecto: “Plactica y Dispossición para hacer el fuerte de Santa María de la Concepción del Río de Luxán, diez leguas del Puerto de Buenos Ayres para los efectos que se contienen en el discurso antecedente”. Vemos, por consiguiente, que no existe coincidencia en el nombre de la Virgen a la cual están consagrados, respectivamente, el fuerte y la capilla, tan inmediatos entre si especialmente, pero entre el origen de los cuales media, evidentemente, un intervalo temporal bastante importante.

El haber creído en la contemporaneidad del fuerte y la capilla o población indujo a pensar en una equivocada concepción estratégica en cuanto a la ubicación del fuerte, dado que entre la población y el fuerte se encontraba el río, con lo cual el obstáculo representado por el curso de agua hubiera sido una traba más para el defensor que para el atacante.

Salazar para llevar a cabo la obra señala que se necesitarían 150 indios efectivos por el tiempo de duración de los trabajos, cuyo plazo considera de un año, y luego con menos indios se mejoraría y perfeccionaría. Pensaba obtener estos indios maloqueándolos de y sacándolos de las Pampas , puesto que nunca habían podido ser reducidos, ni adoctrinados, ni reunidos en pueblos, destacando que su manutención implicaría poco gasto dada la abundancia de ganado, su principal alimento. Los indios se repartirían en 5 escuadras de 30 cada una, a cargo de un “reformado” y 4 soldados encargados de su asistencia y distribución de comida y trabajo. Cada uno de estos cuerpos tendría a su cargo una cortina, y un baluarte con un tapial y los bueyes necesarios para el acarreo de tierra de las tapias y transportar la del foso a los terraplenes con lo cual se trabajaría simultáneamente en la fortificación por cinco partes distintas (15).

El ancho del foso sería de 45 o 50 pies (unos 12,5 o 14 m.), 15 pies de profundidad (unos 4,20 m.), y la cuneta central del foso, 10 pies de ancho y 10 de profundidad (unos 2,80 por 2,80 m., respectivamente, considerando el antiguo pie de Castilla de 28 cm., más o menos). La falsabraga o muro bajo edificado delante del principal, tendría un ancho desde el pie de la muralla al de la banqueta del parapeto, de 15 pies (4,20 m.), la banqueta 3 pies (unos 85 cm.) por pie y medio (0,42 cm.) de alto; ancho y alto del parapeto, 5 pies (1,40 m.), etc. El grosor de la muralla sería de 30 pies (unos 8,40 m.) por 15 de alto (4,20 m.). Los cuarteles, cuerpo de guardia y almacenes se harían arrimados a la muralla interior (15).

  
En consecuencia, el fuerte contaría con cinco baluartes, cada uno con dos o tres troneras para la artillería en cada uno de los fuertes, y otra en cada través. Se necesitarían un maestro herrero, un maestro y dos oficiales de albañilería, dos maestros y dos oficiales carpinteros, para las distintas obras del fuerte, que Martínez de Salazar sugiere sean enviados de España, comprendidos entre los soldados de dotación, dado que los que existen en Lima y Chile son muy difíciles de traer y además pretenden ganar cinco pesos los maestros y tres los oficiales “mientras que si se trata de soldados con algo que se agregue a sus sueldos trabajarían gustosos y serán efectivos como la experiencia lo ha mostrado en las obras que han hecho”.En cuanto a herramientas, señala que se necesitarán 500 azadas, 500 palas y 250 picarañas (15).

A los fines de reforzar la guarnición de Buenos Aires, Martínez de Salazar procedió a hacer bajar de las misiones del Paraná y del Uruguay, además de cierto número de españoles, a 500 indios guaraníes para emplearlos en operaciones bélicas por su probada lealtad y aptitudes guerreras. Es de presumir que la presencia de tan grande número de indios en la ciudad debía crear ciertos problemas al gobernador, teniendo en cuenta la escasa cantidad de personas de sangre más o menos europea, por tanto para no tenerlos inactivos y de acuerdo con sus planes resuelve iniciar directamente las obras de construcción del fuerte, utilizando la mano de obra proporcionada por estos indios.

Los trabajos tuvieron una duración de cuatro meses al cabo de los cuales debido a su precaria salud, el gobernador solicita autorización para retornar a España y en consecuencia, propone a la reina que el sucesor designado siguiera los trabajos. Pasa el tiempo y la construcción no se realiza, pero quedaron como vestigio cinco montículos, eran los restos de las excavaciones y del levantamiento de los terraplenes, hoy desaparecidos por haberse utilizado la tosca hace años atrás para la construcción del country de Javier Bargalló.

De este fuerte hay bastante documentación. Pedro de Lozano, religioso de la Compañía de Jesús, escribía por 1750 "... que los 500 soldados traídos por Salazar y acuartelados el río de Luján, a distancia de diez leguas del Puerto, se mantuvieron los dos últimos meses de 1671 y los dos primeros del siguiente, asegurando aquellos parajes contra las avenidas de los bárbaros, que viendo penetrados sus designios se retiraron al asilo de sus tierras y cesó el común peligro por la tierra como por agua..." (16).

Félix de Azara también habla del fuerte y cuenta haber visitado esta ciudadela en Pilar. Así se expresa: "Eligieron el sitio, llamado hoy los Cerrillos; y construyeron el Fuerte de tapias con su foso, cuyas ruinas yo he visto" (17).

Este lugar es conocido por el nombre "Los Cerrillos del Pilar", se encuentra muy próximo a la ruta 8 (Km. 61) y al acceso que conduce a la localidad de Manzanares. Los rieles del  Ferrocarril General Urquiza dividen por su parte media el sitio donde se pensaba construir el fuerte; los montículos, denominados “Cerrillos”  A, B y C, antes de su destrucción, quedaron hacia el Norte y los D y E hacia el Sur (ver plano). A corta distancia discurre el río Luján, sobre cuya margen izquierda y a unos 250 metros del puente ferroviario del Ferrocarril Urquiza se hallaban los cinco cerrillos del proyectado fuerte.



En los años 1968 y 1969, alumnos del Seminario de Arqueología Americana y de otras áreas técnicas de investigación, dirigidos por el Suboficial Mayor (R. E.) Osvaldo Chiri, Licenciado en Ciencias Antropológicas, apoyado por otros profesores colegas y ayudantes de cátedra, realizaron excavaciones en el lugar encontrando algunos fragmentos de huesos de animales, seguramente vacunos, algunos con huellas de trozado que sin duda eran residuos de alimento de los trabajadores y tiestos de cerámica indígena y Talavera de la Reina del siglo XVI, de evidente manufactura europea. Otros restos óseos hallados correspondían a equinos y algunos dientes atribuibles a perros. Este último hallazgo fue muy importante puesto que con anterioridad a la llegada de los españoles no existían perros indígenas en esta zona del país, de manera que todo resto de este tipo implica categóricamente un asentamiento parahispánico o posthispánico, como lo determinan también los restos de vacunos o equinos (18).
 



   

En 1969 el montículo ”A” había sido prácticamente demolido dejando solamente el núcleo con las raíces de un ombú en la cima, ahondándose unos 3 metros con relación a la superficie del terreno. Las topadoras no tuvieron piedad y sigueron arrasando los demás montículos, destruyendo de esta forma un monumento histórico; una reliquia de nuestro pasado colonial, cinco cerros testigos del nacimiento del pueblo nuevo y viejo del Pilar que habían permanecido durante 300 años y fueron borrados en un momento de su historia.

     
Bibliografía, documentación consultada y notas.

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                                                                            continúa capítulo III.-

miércoles, 29 de septiembre de 2010

CAPITULO III ~ Los primeros pobladores.

Las primitivas familias se hallaban dispersas por todo el territorio del Pago de Luján y se dedicaban al desarrollo de actividades ganaderas. Una de las primeras concentraciones humanas de significación fue la formada en torno a la Capilla de Nuestra Señora de Luján, La donación original de tierras para la erección del pueblo data de 1682 (1).

En el padrón de 1726 no es mucho lo que se encuentra más allá del santuario de Luján (18) y recién en el censo de 1744 se puede advertir la presencia de un núcleo poblacional más consolidado, cuyo proceso de concentración alrededor del templo obedeció a la necesidad de protección y defensa de las incursiones indígenas desatadas a partir de 1730 (2).

Las tierras que hoy constituyen el partido del Pilar, formaron desde sus orígenes parte del pago de Luján, es decir la vasta extensión regada por el río del mismo nombre y sus afluentes. Desde el 23 de octubre de 1730 pasaron a integrar el distrito del Curato de Luján, erigido en esa fecha por auto del Cabildo Eclesiástico de Buenos Aires sede vacante, documento en el que se declaró Iglesia propia del mismo Curato la Capilla del Nuestra Señora de Luján en el pueblo de igual designación.

En el censo de 1726 no hay noticias sobre la existencia de un "oratorio o capilla" en el lugar y sólo se mencionan las estancias y sus propietarios, siendo sus edades imprecisas en muchos de los casos.

El Capitán Bernardo Muñoz de la Rosa fue el encargado de censar a los vecinos del Pago de Luján. De las familias por él asentadas en el padrón el día 29 de septiembre de 1726, tomamos nota de aquellas afincadas en el radio de nuestro estudio, entre las cuales figura Da. María Cabezas, ya viuda de Francisco Gómez de Saravia:

"Estancia del Alférez Gerardo Pérez y su mujer Da. María Gómez, tiene seis hijos; Gerardo Pérez de 14 años de edad, Gerardo de 12, Tiburcio de 10, los demás pequeños.

Estancia de Da. María Gómez [Cabezas], viuda, tiene en su compañía a su hijo Francisco Gómez y su mujer Da. María León, con ocho hijos; Juan Antonio de 15 años, Frutos de 14, Bernardo de 13, los demás pequeños.

En dicha compañía Juan de Melo, su yerno, y su mujer Da. Mariana Gómez; tiene un hijo llamado Francisco, de 12 años.

En dicha compañía Francisco de Acuña y su mujer Francisca Arias, tiene dos hijas y son todos de Córdoba y hace 8 años que están en esta jurisdicción.

Estancia de Da. María Gil, viuda, y en su compañía su hijo Francisco Pérez, de 36 años, y un nieto llamado Raimundo, de 12.

En dicha compañía Lucas Pérez y su mujer Da. María Palacios, tienen tres hijos pequeños.

Estancia de Antonio Gómez, su mujer Da. Juana Gómez, tiene ocho hijos, Antonio de 20 años, Pascual de 19 y los otros pequeños.

Estancia de Sabina Gómez, viuda, tiene tres hijos, dos casados y uno soltero llamado Carlos de 18 años.

En dicha compañía Bernardo Seco, su hijo y su mujer Lorenza Alvarez, tiene tres hijos pequeños.

Estancia del Sargento Andrés Gómez, su mujer Da. Luisa de Melo, tiene siete hijos, cinco varones, Bernardo de 13 años y los demás pequeños.

Estancia del Capitán Lorenzo de Melo y su mujer Da. María Valdivia, un hijo llamado Martín de 20 años.

Estancia del Capitán Diego de Melo y su mujer Da. Magdalena de Saravia, tiene tres hijos muy pequeños.

Estancia de Francisco [García] González y su mujer Da. Ana de Medina, tiene una hija. En su compañía su suegra Da. Gabriela Gómez, viuda.

Estancia de Juan Vallejos, su mujer Francisca Burgueño, tiene siete hijos pequeños.

Estancia de Juan de la Cruz y su mujer Rosa Vallejos, tiene dos hijos pequeños.

Estancia de Francisco Ramos y su mujer Da. Francisca Vallejos.

Estancia del Capitán Diego Ramos y su mujer Da. Ana Vallejos, tiene cinco hijos, todos pequeños”.

Estancia del capitán Juan Celis de Quiroga y su mujer Doña Juana Arias de Mansilla, tiene ocho hijos, cuatro varones, Silverio Celis de 20 años y Marcos de 13, los demás pequeños.

El día 30 de ese mes se prosiguió el relevamiento y se empadronó en su estancia a Juan Ponce [de León], su mujer Da. Francisca Gómez [de Saravia] y seis hijos; Juan Oberto de 15 años, Cristóbal de 12 y los demás pequeños (3).

Sigue la lista de pobladores (4).


Un centro aglutinante de población, si bien de escasas proporciones, fue el constituido en 1744 en la Guardia Vieja e inmediaciones de la Capilla de Nuestra Señora del Pilar, que en ese año reúne a un reducido grupo de personas que apenas superaba la veintena (5).


Este documento es de vital importancia para determinar las poblaciones y sus poseedores, tanto propietarios como arrendatarios de las tierras que en su momento constituyeron la villa y Capilla del Pilar viejo; como así también la estancia de "la virgen" y las parcelas donde años más tarde se formaría el pueblo nuevo del Pilar.

La relación que hace el padrón de 1744, de las familias establecidas en la Capilla de Nuestra Señora del Pilar en su contorno es la siguiente:

"...Casa de Manuel Pinazo, montañés de 30 años, casado con Polonia Amarillo de 28 años de edad. Tienen hijos y se llaman José Gregorio de 5 años, Eusebio de 6 meses y María Martina de 1 año. Tiene un negro esclavo llamado Francisco de 24 años, casado con Melchora, india de 20 años. Está en tierras de la virgen y se mantiene con pulpería.

Casa de Juan Correa de 34 años de edad, casado con Juana Gómez, de 20 años. Tiene hijos y se llaman Leonardo de 4 años y María de 4 meses. Está en tierras propias inmediato a la Capilla de la virgen del Pilar.

Casa de Antonio Pereyra, portugués de 35 años de edad, casado con Francisca González de 40 años. Se mantiene de sus conchavos y está inmediato a la Capilla de Nuestra Señora del Pilar.

Casa de José García de 30 años de edad, casado con María de Melo de 20 años. Tiene una hija llamada Pascuala de 5 meses. Está en tierras de la virgen del Pilar.

Casa de Francisco de la Marca de Mesina, dijo era natural de 38 años de edad, casado con Antonia Gómez de 18 años. Tiene hijos y se llaman Prudencio de 2 años y Teodoro de 2 meses. Está en tierras suyas cerca de la Capilla de Nuestra Señora.

Prosiguen las estancias río abajo:

Estancia poblada en tierras propias del Teniente Bartolomé Gutiérrez de Paz de 27 años de edad, casado con Petrona Pérez de 22 años. Tienen hijos y se llaman Diego de 5 años, Esteban de 4 y María Marcelina de 1 año.

Estancia poblada en tierras propias del Capitán Gerardo Pérez de 50 años, casado con María Gómez de 40 años, tiene hijos y se llaman José de 28 años, Tomás de 20. Tiene una negra esclava llamada Ana de 40 años, un indio llamado Tomás de 20 años, casado con Magdalena, india de 20 años. Tiene en su compañía a su hijo Gerardo Pérez de 28 años, casado con Francisca Gutiérrez de Paz de 22 años y tienen un hijo llamado Pascual de 4 años. Asimismo tiene en su compañía a Tiburcio Pérez, su hijo de 27 años, casado con Josefa Gómez de 20 años y tienen hijos llamados Francisco de 7 años, María de 4, María Josefa de 2 y Juana de 3 meses. Asimismo tiene a su cargo tres muchachos indios llamados Lucas de 9 años, Estanislao de 6 y María del Carmen de 5.

Estancia de Da. Sabina Gómez, viuda de 60 años de edad. Tiene en su compañía a su hijo Bernardo Seco de 30 años, casado con Micaela Gómez de 28 años, quienes tienen hijos llamados Carlos de 9 años, María de 16 e Isabel de 10. Asimismo tiene en su compañía a su nieto Ramón Cornejo de 26 años, casado con María Seco de 20 años, padres de Isidro de 4 meses, Juana de 3 años e Isabel de 2 años, poblados en tierras propias".


Y continúan las estancias del Alférez Andrés Gómez, Mateo Burgueño, Lorenzo Melo, Diego Melo y otros habitantes que también son mencionados en el año 1738, en la relación que hace el Capitán Bartolomé Verdún de los soldados y vecinos que asisten en su distrito, cuya mención nos reservamos para otro trabajo más amplio relacionado con las primeras familias pobladoras del Luján abajo (6).



Bibliografía, documentación consultada y notas.
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jueves, 23 de septiembre de 2010

CAPITULO IV - María Cabezas. La imagen de bulto. Donación de tierras. Planos antiguos. La Capilla ayuda de Parroquia de Nuestra Señora de Luján. Diario de viajes del Padre Parras.


En la formación espontánea de las poblaciones humanas existe una variedad de casos. Luján y Pilar se formaron alrededor de Capillas, es decir de Oratorios rurales y al igual que Belén de Escobar, su creación y significado obedece al protagonismo de la mujer y a una vocación religiosa a la Santísima Virgen María y al Niño Dios.

Recordemos y tengamos presente los nombres de estas tres mujeres; Ana de Matos (Luján), mujer de Marcos de Sequeira, María Cabezas (Pilar), cónyuge de Francisco Gómez de Saravia y María Eugenia Tapia (Belén de Escobar), esposa de José Antonio Cruz.

Desde los primeros afincamientos de personas en la campaña se contó con la presencia de determinadas ordenes religiosas, ello no evitó que en el interior de cada vivienda existiera un culto particular. La inmensa fe católica de estas familias, su aislamiento y la falta de un lugar cercano donde profesar su devoción cristiana hizo que venerasen distintas imágenes.

La considerable distancia que separaba a la Iglesia de algunos parajes densamente poblados de la Parroquia, fue motivo de que con el correr de los años se erigiesen Vicecuratos en los mismos para la mejor atención del servicio del culto. Uno de éstos fue el de Nuestra Señora del Pilar, al que sirvió originariamente de Iglesia una Capilla construida "a expensas de un particular" en las proximidades de la margen derecha del río Luján.

Da. María Cabezas conservaba una pequeña réplica de la santísima virgen María con el niño Dios en su brazo, en una visión personificada de Nuestra Señora del Pilar y es muy probable que el primer oratorio haya sido levantado en su propia casa pues un documento asevera: " ... en el año 1700 se habían establecido fortines en un lugar llamado <Luján abajo> para defenderse de las invasiones de los indios y en ese lugar se instaló el primer núcleo de población. En 1729, una vecina del lugar, María Cabezas, esposa de Francisco Gómez, quien poseía una imagen de la virgen del Pilar, se propuso darle culto público en una Capilla construida de ladrillos de adobe y techo de paja, cerca de la margen derecha del río Luján, solicitó autorización del obispo de Buenos Aires y una vez concedido la Capilla fue dedicada a la virgen del Pilar, siendo atendida por un sacerdote enviado del pueblo de Luján a celebrar oficios los días festivos" (23).

María Cabezas en ese entonces ya viuda, no sólo donó la imagen de la virgen, también cedió una parcela de terreno de su propiedad para que la construcción de la Capilla (24), la cual una vez habilitada comenzó a servir como ayuda de Parroquia al crearse el Curato de Luján en el año 1730 (25).

En 1737 fallece María Cabezas y es sepultada con cruz baja en la Capilla del Pilar (26). Luego de su muerte otra porción de sus tierras pasó a propiedad de la Iglesia, según se desprende de la trasferencia efectuada el 13 de marzo de 1749, fecha en la cual Fray Pablo del Aguila y Ríos, de la Real y Militar orden de Nuestra Señora de las Mercedes, vende al Capitán Gerardo Pérez un terreno de 250 varas de frente al río Luján por 9.000 varas de fondo, aclarando en dicho auto "que le pertenecen por los costos e impensas funerales causados en el entierro y demás exequias que importaron sesenta y dos pesos y cuatro reales que debían satisfacerme los herederos como Párroco que era en aquel tiempo en la Capilla del Pilar y no cubrieron pese a ser interpelados por el espacio de nueve a diez años" (27).

Una protesta a esta venta parte de D. Juan de Melo, quien en una nota enviada en julio de 1752 al Alcalde Mayor Provincial de la Santa Hermandad, expone: "... por muerte de mis suegros entramos yo y todos mis cuñados en posesión hereditaria de unas tierras de estancia en donde todos estamos situados, como también la Capilla de Nuestra Madre Santísima del Pilar, por donación que para dicha planta hizo mi suegra y todo consta de ambos testamentos de dichos difuntos que paran en mi poder y ha llegado a mi noticia que el R. P. Fray Pablo Nuño del Aguila le ha vendido al Teniente Gerardo Pérez doscientas varas de dichas tierras en cuenta de derechos sin consentimiento ni acuerdo de partes..." (28).

El comprador estaba casado con María Gómez, hija de los mencionados Francisco y María Cabezas. En 1799 Los herederos de Gómez reclamaron la pertenencia de estas tierras y el Cura del Pilar D. Luis Antonio de Tagle, como Síndico del pueblo, siguió una causa judicial contra los sucesores de Pérez; pleito que finalizó cuando la Cámara de Justicia les reconoció a estos últimos el derecho a 222 y ½ varas, de las cuales 150 varas se vendieron a Toribio Insúa en 1862 y el resto quedó para la Parroquia (29).

                             Referencias: Nº 5: Antigua Capilla Del Pilar. Nº 6: quinta de Ramón Pinazo.
                                  Nº 7: Estancia de la Virgen. Agrimensor Guillermo Pijto. Año 1799.

Otro campo adyacente con una superficie similar a la anterior, conocido como "tierras de la virgen", perteneció también a la Iglesia por donación que hiciera D. Isidro Cornejo. En su suelo existió el cementerio antiguo que luego pasó a propiedad de la Municipalidad (30).

El testamento de María Cabezas no pudo ser hallado y por tal motivo ignoramos los detalles de su última voluntad de quien tiene el mérito de haber sido la gestora del pueblo del Pilar a través de una veneración religiosa. La ausencia de este testimonio no trajo mayores inconvenientes para llegar a saber otros pormenores de su vida. De su matrimonio con Francisco Gómez de Saravia nacieron nueve hijos:

1) Francisco Gómez, cónyuge de María León.
2) Juana Gómez, casada con Nicolás Gómez de Saravia, hijo de Miguel Gómez de Saravia y de Gregoria Díaz Caballero.
3) José Gómez.
4) Micaela Gómez, casó primero con José Seco y en segundas nupcias con Bernardo Seco, hijo del chileno Pedro Seco y de Sabina Gómez de Sosa y Feo.
5) Lucas Gómez.
6) María Gómez, casó con Gerardo Pérez de la Rosa, hijo de Diego Pérez de Solís y Mendoza y María de la Rosa Lima o Gil. 
7) Pascuala Gómez, consorte de José Jerónimo Pereira Bocanegra.
8) María Josefa Gómez, posible mujer de Francisco Javier de los Santos.
9) Mariana Gómez, quien contrajo matrimonio con Juan de Melo Cabral, hijo del Capitán Diego de Melo Cabral y de Magdalena Martín Hernández de Saravia
(31).

A excepción de José y Lucas, todos estos matrimonios dejaron descendencia. Da. Mariana Gómez fallece el 20 de agosto de 1765 y es sepultada al día siguiente. En la partida de su entierro el Teniente de Cura Fray Pedro Pablo Reynoso deja un interesante y documentado testimonio por el cual podemos enteramos de que "... no hizo testamento ni pasó juez al inventario por no tener más bienes que las tierras donde vivía, siendo enterrada en la Iglesia con cruz alta por pedido de su esposo, quien se obligó a pagar los derechos parroquiales que eran 27 pesos luego de que se vendiesen las tierras, y el rompimiento de la sepultura se le dio de gracia por ser hija de quien donó la imagen de Nuestra Señora del Pilar y las tierras donde está fabricada dicha Capilla" (32).

Días después, el 11 de septiembre es inhumado el cuerpo de Juan de Melo, si bien no hay una variación sustancial en el escrito que certifica su deceso, debido a que se reiteran los mismos conceptos vertidos en la constancia anterior, sobresale la promesa que hace su yerno D. Fermín Jufré "... de abonar los honorarios a la Iglesia, luego de vendidas las tierras donde moraba el fallecido" (33).

En ambos casos quien certifica las partidas dice que no hicieron testamento. En cambio Da. Juana Ventura Melo, hija de este matrimonio, tenía otra opinión al respecto y en una declaración por el litigio de las tierras dice: "que no es cierto lo escrito por Fray Pedro Pablo Reynoso, quien tuvo la distinguida habilidad de apoderarse y ocultar en aquel archivo el testamento, recibos y otros papeles de D. Juan de Melo que se hallaban en una bolsa y que a éste se lo pidió D. Pedro Ponce de León, Síndico en aquellos tiempos de la Iglesia, donde quedaron guardados después de haber muerto Melo para el pago de los derechos de entierro. Como Melo fue albacea de D. Francisco Gómez, también fueron en la bolsa el testamento suyo y demás comprobantes" (34).

La denuncia formulada por la heredera Juana Ventura Melo da lugar a un informe del Notario eclesiástico D. Tomás de Basabe, que lleva fecha 24 de febrero de 1799 y por el cual certifica: "ser verdad que en el archivo de la Iglesia de hallan varios documentos y papeles que acreditan derecho a los terrenos de estancia de Don Francisco Gómez, como son varios recibos de los años 1705, 1706, 1707 y 1708, por compras de terrenos de estancia a Labayén y Espinosa, otro de 1708 a favor de D. Juan Melo Cabral por terrenos de estancia sitos en esta Capilla del Pilar comprados a Cordero.
Igualmente se encuentra una donación del Cura Dr. D. Francisco Javier Navarro a favor de este Santuario de 55 pesos que importaron los funerales de D. Juan Melo Cabral y Da. Mariana Gómez, cedidos sobre las tierras donde está la Iglesia con fecha del año 1767. También se halla un certificado del Cura Navarro y un decreto del Alcalde Provincial contra la venta de terrenos hecha por Fray Pablo del Aguila a D. Gerardo Pérez; además una donación de Da. Josefa Gómez a favor de este Santuario de los terrenos y derechos que tenga y pueda tener como legítima heredera de su abuelo D. Francisco Gómez" (35). Estos documentos se han perdido y es nuestra sospecha de que ellos también puedan  encontrarse en manos de algún particular.

El padre franciscano Pedro José de Parras, cuenta en el "Diario y Derrotero de sus Viajes" que llegó a Buenos Aires procedente de Cádiz en junio de 1749, luego de un trayecto que hizo desde Zaragoza donde se despidió de la virgen del Pilar, elegida como patrona de sus tareas, trabajos y peregrinaciones. Aquí se alojó en el convento de la Recolección. El día 3 de noviembre, después de cantar una misa a la virgen del Pilar, partió con destino a las provincias de Corrientes y Misiones. Al pasar por San Isidro se hospedó en casa del Capitán Fermín de Pesoa, a quien trata "amigo mío".

La visita duró hasta el día 8, fecha en la cual llegó el comisario de los Santos Lugares con una carreta, tienda de campaña y caballos. Por la tarde salieron para pasar el río de las Conchas (hoy Reconquista) y permanecer en un lugar próximo a la estancia de D. Pedro López, distantes tres leguas de la quinta de Pesoa.

Siguiendo el trayecto del viaje a través de la lectura del diario, el padre Parras prosigue su relato y dice: "... al día siguiente enderezamos muy despacio a pasar el río Luján que dista cinco leguas de donde hicimos noche y aquí permanecimos todo el día 10, por estar el tiempo tormentoso y no tener precisión alguna de apresurar el viaje. El día 11 en que ocurre la fiesta de San Martín, patrón de la ciudad de Buenos Aires, dije misa en una Capilla de María Santísima del Pilar que está inmediata al mencionado río...".

Ref: A: Capilla Nuestra Señora del Pilar. B: Rancho y Quinta de Clemente Gonzalez.
C: Estancia de la Virgen, lugar que fue de la población de Juan de Melo (Cabral).
D: Rancho y quinta de Dionisio Gutiérrez. 16: Rancho y quinta de Ramón de Pinazo.
Los demás números señalan las casas del pueblo formado sin orden desde sus principios.
Año 1799. Tribunales. AGN.-
                                                                         
No fue ésta la única visita que realizó Parras a la Capilla del Pilar; en 1750 viaja rumbo a Córdoba por el "camino viejo", sobre este nuevo itinerario deja escrito en su diario: "... el día 6 de octubre paré en la casa de campo del Capitán Pesoa, donde me detuve hasta el 10 a la mañana en que llegó mi secretario con tres mozos y 40 caballos con algunas mulas y fuimos esa tarde junto a la casa de D. Pedro López, donde en un lindo prado pusimos el toldo o tienda de campaña y pasamos la tarde alegremente, midiendo las jornadas que debíamos hacer hasta Córdoba, regulando el viaje con la mejor comodidad y pausa posible. El día 11 anduvimos seis leguas hasta un pueblecito que llaman el Pilar, por ser la santísima virgen del Pilar titular de su Iglesia en la que dijimos misa al día siguiente y después proseguimos hasta el río de Areco..." (36).

Habiendo crecido el número de vecinos, en 1750 la Capilla fue erigida Viceparroquia de Luján y se designó al Teniente de Cura Juan Isidro Illescas (37) que había sido Capellán en Luján desde 1731 hasta 1737 (38) y, en breves lapsos, a partir de 1741 en Pilar (39). Antes de asumir esa responsabilidad, el 1º de abril de ese año, efectúa un inventario el cual permite conocer detalles de la construcción, forma, estilo y el ornamento de la Capilla en ese entonces.

Los registros de bienes y alhajas de la Capilla se hicieron por orden del Cabildo Eclesiástico de Buenos Aires con la asistencia del nombrado Illescas, el mayordomo de la Capilla D. Juan Ponce de León, el Juez Alguacil Mayor del Alcalde Provincial D. Manuel de Pinazo Escobal y los testigos D. Bartolomé Gutiérrez de Paz, D. Francisco León, D. Juan de la Cruz y D. Joaquín Cabot y Montaner (40).

El terreno donde se hallaba la Parroquia era un potrero cercado de palos compuesto de una cuadra en cuadro. Frente al templo había una cruz como de 8 varas de alto con sus gradas hechas de ladrillo, lo mismo que la edificación, partes unidos con barro y otros con una masa de cal y arena; mientras que su techo, de tejas y a dos aguas, estaba sostenido por siete tirantes que hacían un largo de 21 varas por 6 ½ varas de ancho.

                                  Recreación artística de la Capilla Nuestra Señora Del Pilar año 1750

Las paredes internas y externas se hallaban enlucidas con cal, la puerta principal era de cedro de 3 varas de alto y otra similar en forma traviesa. En su frente tenía un pórtico de tres arcos, estando en el principal su chapitel donde estaban colocadas dos campanas. El presbiterio ocupaba un largo de 3 y ¾ varas con sus barandillas y molduras de cedro. En su fondo se erigía el altar mayor que era una mesa de 3 varas de largo y más de 1 vara de ancho, con un retablo de 4 ½ varas de alto y 2 varas de ancho, de pintura y escultura francesa.

En la parte superior se encontraba la imagen de Nuestra Señora del Pilar con su corona de plata y el niño Jesús en uno de sus brazos. En otra parte del altar mayor se hallaba un Señor crucificado de madera, dos ángeles de bulto, una cruz pintada de verde y dorada por sus orillas con su respectiva peana, unas sesenta estampas, un nicho de una vara de alto con cerradura y llave de plata, forrado interiormente con cortinas amarillas de lama de oro y sobre él una efigie de Nuestra Señora del Rosario adornada con su arco de flores.

Una mesa del mismo tamaño que la anterior estaba destinada para otro altar en el cual se colocaba un Señor crucificado de 1 vara y un tercio de alto, con su cajón para el desenvolvimiento del viernes santo. De las paredes colaterales pendían todas las estampas del Vía Crucis, alumbradas por candelabros de barro.

Completaban el interior de la Capilla, dos escaños que servían de asiento para las personas distinguidas, un púlpito de cedro con su escalera ornamentada con la figura de la virgen de Nuestra Señora del Pilar y un Santo Cristo de metal, dos confesionarios, un atril de coro y dos de altar, una mesa de pie para colocar las vinajeras, una pila bautismal, seis lámparas de barro para iluminar al Señor, seis candeleros de bronce y otros tantos de estaño, espejos, alfombras, mantillas, cortinados, paños, velos, lienzos de distintas y lujosas especies y todo elemento relativo al culto que sería largo de enumerar, amén de la ropa que incluía casullas, albas, capas y otras prendas.

La sacristía tenía 6 varas de largo y unas 3 varas de ancho con su puerta y a su lado un corredor. El techo estaba apoyado sobre cinco pilares y la salida daba frente a la puerta traviesa del acceso principal a la Capilla; también comprendía parte de las instalaciones un cuarto donde vivían los capellanes (41).

Si analizamos detenidamente las características edilicias de esta Capilla y los componentes de su ornamentación de procedencia europea, advertiremos que para levantarla debió existir un proyecto, un presupuesto y una serie de trámites de demoras imprevisibles y aprobada esta gestión se necesitaba contar con la mano especializada de un maestro de obras, concretar el traslado de los materiales y seguidamente la etapa de su edificación, pormenores que llevaban su tiempo.

Su existencia está acreditada en el censo de 1744 (42), por lo tanto su antigüedad se remonta más allá de ese año, recordemos que la Capilla primitiva era de adobe y techo de paja, mientras que en esta construcción se utilizaron ladrillos unidos con una mezcla de cal y arena para sus paredes y tejas para cubrir su techo, situación que refuerza la suposición de que la primera Capilla u oratorio estuvo en la propia vivienda de Da. María Cabezas.

Todas estas dudas e hipótesis hoy podemos decir que han quedado aclaradas con el hallazgo o más bien la recuperación de documentos eclesiásticos, permanecidos ocultos y en manos extrañas durante muchos años y cuya revelación permite dar un paso adelante en la reconstrucción de la historia del Partido del Pilar. Veremos en estos documentos que la primera Capilla se comenzó a construir en 1731 por el Alférez y después Capitán Don José López de Quiroga, luego de obtener autorización del Obispo Fray Juan de Arregui para pedir limosna destinada a la fábrica del templo.

Conoceremos las gestiones realizadas durante el año 1740 por D. Diego de Melo y D. Juan Nicolás de la Cruz para trasladar la Capilla y erigir nuevos edificios en sus estancias y la oposición de los vecinos para dicho cometido por razones de distancia.

La reedificación y donación de la Capilla por parte de D. Juan Ponce de León, designado Patrón y Mayordomo perpetuo y otros detalles que surgen del relato de estos escritos que pasamos a transcribir en el capítulo siguiente.


Bibliografía, documentación consultada y notas


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sábado, 18 de septiembre de 2010

CAPITULO V - Documentos antiguos 1731 a 1750.-


Conservo copia de estos y otros documentos cuyos originales me fueran facilitados en su momento por el extinto Dr. Gregorio Ferrá, luego restituidos y hoy en poder de sus descendientes. En la introducción de esta reseña histórica doy más detalles, debidamente fundados, sobre la procedencia de estos testimonios, que nos transmiten sucesos desconocidos acaecidos en los principios del antiguo pueblo del Pilar.


1.- Informe de D. Juan Ponce de León. --- 2.- Licencia otorgada al Alférez José López de Quiroga para pedir limosna. --- 3.- Licencia concedida a D. Juan Nicolás de la Cruz para pedir limosna destinada a la traslación y construcción de una nueva Capilla en la estancia de D. Diego de Melo. --- 4.- Licencia conferida a D. Juan Nicolás de la Cruz para solicitar limosna y erigir una Capilla en tierras de su propiedad. --- 5.- Licencia dada al Maestro D. Juan Isidro Illescas para servir en la Capilla de Nuestra Señora del Pilar. --- 6.- Petición de los vecinos. Auto del Obispo dejando sin efecto el traslado de la Capilla y obligación de D. Juan Ponce de León para el mantenimiento y progreso de la Iglesia. --- 7.- Nombramiento de D. Juan Ponce de León como Mayordomo perpetuo y Vicepatrón de la Capilla. --- 8.- Donación de la Capilla a la Iglesia Catedral que hace D. Juan Ponce de León. Aceptación y nombramiento de éste como Mayordomo, Administrador y Vicepatrón perpetuo.


1. - Informe de D. Juan Ponce de León (09-04-1750).

Muy Ilustre Cabildo Gobernador de este Obispado. Don Juan Ponce de León, vecino del partido de Luján abajo de la jurisdicción de esta ciudad, comparece ante V.S.a como más haya lugar en derecho y digo: que María Cabezas, mujer que fue de Francisco Gómez, hará años cedió una cuadra en cuadro de las tierras propias que tiene en el expresado partido de esta banda del río, con una imagen de bulto del título de Nuestra Señora del Pilar, con el fin de que se edificase una Capilla a dicha Nuestra Señora en beneficio espiritual de aquella numerosa vecindad que vivía y moría en una suma barbarie; como con efecto y beneplácito del Ilustrísimo Señor Doctor Fray Juan de Arregui, dignisimo Obispo que fue de esta Diócesis, la empezó a edificar el año pasado de 1731 de paredes de adobe crudo, con cuatro tirantes, cubierta de teja, cimiento y cornisa de ladrillo, José López de Quiroga viviendo en el expresado pago, tiempo después se mudó al de la Magdalena donde pereció a manos de los indios Serranos.

Con ayuda de otros vecinos y concurso mío, por haber dado plata y ropa para su construcción, sirvió para la celebración del santo sacrificio de la misa y asistencia espiritual de la feligresía de dicho pago en la forma referida por el discurso de algunos años; porque aunque Juan Nicolás de la Cruz, vecino del mismo, pretendió antes V.S en sede vacante el año pasado de 1740 con varios pretextos ajenos de realidad mudarla primero a la estancia de Diego de Melo y después a la suya y V.S dio sobre ello algunas providencias y finalmente no tuvo efecto por haberse opuesto por escrito a sus designios aquella vecindad.

Con la llegada del Ilustrísimo Señor Doctor Fray José de Peralta, dignísimo Obispo que fue de este Obispado, y viendo que era sumamente corta para el beneficio de tan numerosa feligresía, que carecía de Sacristía y casi del todo lo necesario para la decencia del culto divino por tener solo una mesa de ladrillo por altar, una ara, un cáliz con copa de plata y pie de metal de príncipe, una casulla de raso amarillo y cenefa azul y demás recado para decir misa, un frontal de raso azul, todo usado, un misal de la misma forma, un par de vinagreras de hoja de lata, cuatro candeleritos de estaño y otras cosillas cortas, de este modo recogidas de limosna que hicieron dicho Ilustrísimo Señor Obispo Don Fray Juan de Arregui y otros devotos y que el expresado Ilustrísimo Señor Obispo Doctor Fray José de Peralta, con motivo de dicha oposición hecha por aquella vecindad, determinó por auto de 2 de agosto de 1741 a que alguno de ella se obligase a la reedificación, subsistencia y adelantamiento de la referida Capilla y de los aseos necesarios de ella para el culto divino de que tanto carecía y de dar cuenta con pago a los Visitadores Ordinarios de las limosnas que se juntasen y consumo de ellas en los efectos expresados.

Me esforcé a adelantarla en lo material y formal a costa de mi propio caudal y de las limosnas que se diesen y en esta atención lo ofrecí de palabra a dicho Ilustrísimo Señor, quien habiendo aceptado mi oferta me mando verbalmente otorgar la obligación prevenida por dicho auto ante Don Antonio Orencio del Aguila y Ríos, Notario Mayor del Juzgado eclesiástico, como con efecto la otorgué en 9 del mismo mes de septiembre, la cual dicho auto a de parar en el Juzgado eclesiástico, en cuya consecuencia hallándose por ausencia de dicho Ilustrísimo Señor Gobernador Episcopal el Señor Doctor Don Juan Antonio de Espinosa, hoy Canónigo Magistral de esta Santa Iglesia, me confirió el título de 9 de octubre del citado año de 1741 que en debida forma presento, por el que me declaró por Mayordomo perpetuo y Vicepatrón de la referida Capilla.

Por lo contenido en dicho auto y para que como tal cuidare de ella y recogiese las limosnas que los devotos vecinos diesen, las administrase y con ellas procurase la subsistencia, reedificación, adelantamientos y aseos de ella sin que ninguna persona me pusiese embarazo en dicha administración, antes si todos los fieles cristianos de cualquier estado o condición que fuesen me hubiese y tuviesen por tal Mayordomo, guardándome y haciéndome guardar todas las honras, franquezas e inmunidades que como tal debo gozar, bien y cumplidamente so pena de santa obediencia y de excomunión mayor.

Y por carta que dicho Señor Gobernador Episcopal escribió al Maestro Don Juan Isidro de Illescas, que se hallaba de Capellán de dicha Capilla, su fecha 18 del citado mes, la que presento en la misma forma, ordenó no me estorbase el que percibiese así los derechos de sepultura como otros cualesquiera que como tal Patrón deben entrar en mi poder y que exhortase a los vecinos a contribuir con sus limosnas a la dicha Capilla y hallándome constituido en la obligación ya referida y amparado y sufragado de las ordenes superiores mencionadas, trate de alargarla y adelantar de paredes de ladrillo y techumbre de teja, compuesta de pórtico, campanas, sacristía de los materiales referidos y ornamentos, vasos sagrados, alhajas, pila bautismal y demás perteneciente a la decencia y celebración del culto divino y ejercicio de Ayuda de Parroquia que por extenso consta del inventario hecho de orden de V.S. con asistencia mía y del dicho Maestro Don Juan Isidro de Illescas y de Don Manuel Pinazo, en primero del corriente mes de abril por ante testigos, escrito en cuatro fojas que en la misma conformidad presento por donde se enterara V.S.a de que he procurado cumplir con la obligación en que fui puesto con el celo, empeño y eficacia mayor que he podido, gastando para ello lo que se deja entender de mi propio peculio por haber sido hasta aquí corta la limosna de los fieles que he recogido por ser gente pobre.

Y hallándose en este estado la Capilla se me hace preciso y de mi primera obligación el exponer a la justificación de V.S.a que aunque el enunciado Señor Don Fray José de Peralta a instancia del Doctor Don José de Andujar, Cura Rector de esta Santa Iglesia, como mi apoderado declaró por el auto de 5 de abril del año pasado de 1743, que también presento en debida forma, el que la referida Capilla fuese y sirviese de ayuda de Parroquia, atento a tenerla construida y adornada de todo lo necesario en aquel tiempo, que en el presente lo está mucho más por los adelantamientos que he ido haciendo, fue debajo de la suposición de que aquella vecindad se obligase sin perjuicio de los derechos parroquiales a mantener el culto divino de dicha Capilla y el Capellán para la administración de los santos sacramentos y ejercicio de ayuda de Parroquia como lo había citado en los tiempos anteriores, cuya obligación se ha hecho ya insoportable a la dicha vecindad, por lo que toca al costeo de dicho Capellán y siendo necesario el que lo haya y que parece es de razón que el Párroco propio del partido de Luján lo costee de sus rentas por tener las suficientes, percibiendo sus estipendios por entero de la dicha vecindad, humildemente suplico a V.S. se sirva atender para establecer la dicha ayuda de Parroquia perpetuamente sin novedad y proveerla de Ministro permanente que ejerza la tenencia de Cura, sin gravamen de aquella miserable vecindad, el que la referida Capilla se erigió en el paraje en que está desde su primera fundación por la distancia que hay a la propia Parroquia del Santuario de Nuestra Señora de Luján, donde asiste de asiento el Cura propietario ya que la parte y lugar en que se halla situada es el mas proporcionado para la asistencia de la numerosa feligresía que habita en aquellas inmediaciones, como lo reconocieron dicho José López de Quiroga, que la empezó y dicho Ilustrísimo Señor Don Fray Juan de Arregui, que la promovió y también dicho Ilustrísimo Señor Don Fray José de Peralta y su Gobernador Episcopal según lo manifiestan sus providencias y aun V.S.a en Sede Vacante en cuanto mandó mudarla y no extinguirla y los propios Curas de Luján Doctor Don José de Andujar y Doctor Don Francisco Javier Navarro han sido del mismo dictamen, pues luego que la construyó el dicho José López de Quiroga con consentimiento de dichos Prelados y Curas hubo en ella Capellanes, primero compuestos con la Santa Cruzada cuya Bula costeaba aquella vecindad en cada publicación y después sin ella, que administraban los santos sacramentos, bautizaban, secreta y solemnemente, enterraban, casaban, velaban, predicaban la palabra de Dios, explicaban la doctrina y practicaban otros actos del ejercicio parroquial a que el propietario no concurría ni podía concurrir por la distancia, viéndose por este medio remediados los fieles y vivir como cristianos los que ante no lo parecían por falta del pasto espiritual y enseñanza cristiana.

Y en esta conformidad es constante que en el tiempo del Gobierno de dicho Ilustrísimo Señor Arregui, fueron tales Capellanes los Padres Fray Javier Navarro y Fray Vicente García del Orden Seráfico y los Padres Fray Pablo del Aguila y Fray Juan Insunsa, del Orden de Nuestra Señora de la Merced, quienes prosiguieron en la misma conformidad en tiempo de la Sede Vacante de dicho Señor, siguiéndole en el mismo tiempo el dicho Maestro Don Juan Isidro de Illescas hasta el Gobierno de dicho Señor Peralta, quien puso a dicho Fray Pablo del Aguila que se mantuvo en el ejercicio por algunos años hasta tiempo después en Sede Vacante, con cuya falta quedó desamparada dicha Capilla de Capellán y toda aquella gente de pastor y en el deplorable estado que antes de la construcción de dicha Capilla y en el que se deja percibir por lo que llevó dicho a no asistirla ni poder el propio Párroco, muriéndose algunos a esta causa sin sacramentos, bautizándose los niños muchas veces por gente ignorante, enterrándose los muertos sin ministro de la Iglesia ni de las ceremonias que tiene prevenidas, careciendo de misa y doctrina sino es que por casualidad o llevado fuese o pasase algún sacerdote, por no poder ya ni yo ni aquella vecindad costear nuevo Capellán que ejerciese dichos actos eclesiásticos de ayuda de Parroquia como lo habíamos hecho con los antecedentes, gastando de nuestros propios bienes muchos pesos.

Con que siendo necesario el ejercicio parroquial en la expresada Capilla por las razones ya referidas, resulta de aquí el que la justificación de V.S. se sirva atender, el que habiéndose hecho ya sumamente gravoso a aquella mísera vecindad el costearle al propio Cura ayudante que le descargue la conciencia y ejecute lo que debía hacer por Párroco en tanto discurso de años, ya es preciso que lo mantenga de sus rentas pues tiene las suficientes por ser el Curato de Luján uno de los más pringues y de extendida feligresía de esta jurisdicción del campo y por otra parte no asistiendo a aquellos pobres en nada por la distancia no parece puede reportarles sus derechos y emolumentos ni es de razón que le paguen aquellos aprovechamientos y además de esto le costeen Teniente porque es pagarle dos veces y dos veces satisfacerle lo que no trabaja, siendo cierto que por el trabajo es el estipendio y el beneficio por el oficio y que en otra manera no se lleva para conciencia la renta eclesiástica, en cuyo termino y para el caso en que la enunciada Capilla se establezca en ayuda de Parroquia perpetua del Curato de Luján, con Teniente de Cura permanente costeado y pagado a costa de las rentas del propietario, o se erija con el tiempo en propia Parroquia distinta y no en otra forma, la dono y ofrezco a esta santa Iglesia en manos de V.S.a con su sacristía y todo cuanto contiene el inventario que presento y con los demás que se edificare, ornamentos y alhajas y otras cosas que con el tiempo yo y mis hijos y descendientes legítimos por línea recta y demás personas de que abajo haré mención le aplicaremos para la decencia del culto divino y ejercicio Parroquia, producido de nuestro caudal y de limosnas gratuitas, con calidad de que yo y los dichos mis hijos y descendientes legítimos por línea recta y en su defecto primero mis parientes de consanguinidad más cercanos y después los de Doña Francisca Gómez de Saravia, mi mujer, seamos declarados por Mayordomos perpetuos y Vicepatronos de la mencionada Capilla, para que como tales hallamos de mantener el culto divino y decencia en la Iglesia y sacristía y concertar y recoger los derechos de sepulturas, pedir y percibir las limosnas y la cera de mortuorios y demás que pertenezca a la Iglesia, entendiéndose siempre que el varón a de preferir a la mujer en caso de haberle y en todos casos el mayor al menor, sino es que el Prelado que gobernare este Obispado en la línea recta o transversal de consanguinidad halle legítimamente algún varón o mujer de mayor actividad, eficacia y celo para el adelantamiento de lo material y formal de dicha Capilla, porque entonces es mi voluntad que la tal persona que señalare el Prelado obtenga la Mayordomía y Vicepatronato y de que yo la dicha mi mujer y las personas a cuyo cargo estuviere la dicha Mayordomía y Vicepatronato, con el tiempo queriéndonos enterrar en ella lo seamos sin derechos de sepultura ni cruz, por tanto V.S. pido y suplico se sirva haberme por presentado con los instrumentos manifestados y proveer y mandar como llevo pedido por ser de justicia. A ruego de D. Juan Ponce de León [Firmado y rubricado] Maestro Juan Isidro Illescas.

Decreto: Por presentada con el inventario y demás instrumentos y papeles que manifiesta y por los que cita que pararan en el archivo eclesiástico el presente Secretario los solicitará y otros cualesquier que hablen en la materia y hallados los agregará a estos autos y pondrá presentes. [Firmado y rubricado] Dr. Ríos = Dr. Moraga = Dr. Espinosa.

Proveyó y firmo el decreto de suso la S.a del Muy Ilustre Cabildo de esta Santa Iglesia Catedral Gobernador de este Obispado de Buenos Aires, en nueve de abril de 1750 años, de que doy fe [Firmado y rubricado] José Remigio Escandón de Astorga, Secretario.
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Diligencia: En Buenos Aires en 11 de abril de 1750, yo el Secretario de Cabildo en cumplimiento del Decreto de la foja de enfrente hice escrutinio del Archivo Eclesiástico que está a mi cargo y en él encontré unos autos en testimonio y originales sobre la mudanza de la Capilla de Nuestra Señora del Pilar sita en el Partido de Luján que pretendió hacer del paraje en que está a la estancia de Diego de Melo el Capitán Juan Nicolás de la Cruz y la que intentó después a su propia estancia, contenidos los dichos autos en cinco fojas en todo y parte escritas y asimismo otros originales sobre la licencia que se le dio al Maestro D. Juan Isidro Illescas presbítero con expreso consentimiento del Cura propio de Luján para Capellán de la expresada Capilla, escritos en todo y parte en dos fojas unos y otros actuados en tiempo de la Sede Vacante del Ilustrísimo y Reverendísimo Señor Don Fray Juan de Arregui, de buena memoria, Dignísimo Obispo que fue de esta Santa Iglesia y en la misma conformidad otros originales escritos en todo y parte en diecisiete fojas en que se contienen los asuntos de los antecedentes ya citados, obrados en la misma Sede Vacante y su prosecución ante el Ilustrísimo y Reverendísimo Señor Don Fray José de Peralta, que en gloria sea, Dignísimo Obispo que fue de esta dicha Santa Iglesia en la que se encuentra el auto de dicho Ilustrísimo Señor y la obligación de Don Juan Ponce de León que menciona en su escrito de las fojas antecedentes, todos los cuales autos agregué a estas diligencias como se me previene por el referido Decreto de enfrente y para que conste lo pongo por diligencia. [rúbrica] Escandón.



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2.- Licencia otorgada al Alférez José López de Quiroga para pedir limosna (23-07-1731).

Por la presente firmada de nuestra mano y nombre concedemos licencia al alférez José López de Quiroga para que pueda pedir por si o por otro alguna limosna en toda esta jurisdicción para fábrica de una Capilla que pretende levantar en el Pago de Luján, su advocación Nuestra Señora del Pilar; la cual licencia durará por dos meses comenzando desde el día de la fecha, con advertencia que en la ciudad solo la podrá pedir por un día natural. Dadas en Buenos Aires en 23 de julio de 1731. = Fray Juan Obispo electo de Buenos Aires = Por mandado de su Señoría Ilustrísima = [Firmado y rubricado] Francisco Matías de Berois, Notario público.


Documento año 1731

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3.- Licencia concedida a D. Juan Nicolás de la Cruz para pedir limosna destinada a la traslación y construcción de una nueva Capilla en la estancia de D. Diego de Melo (09-03-1740).

Petición del Capitán Juan Nicolás de la Cruz. Señor Deán, Provisor y Vicario General. El Capitán Juan Nicolás de la Cruz, Mayordomo actual de la Capilla y festividad de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza, sita sobre el Río de Luján, a distancia como de seis leguas del Santuario de Nuestra Señora del Luján, en la mejor forma que halla lugar parezco ante V. Señoría y digo: que dicha Capilla se erigió ha más tiempo de cuatro años con licencia del Ilustrísimo Señor Obispo difunto Don Fray Juan de Arregui, y ha sido de mucha utilidad espiritual para toda aquella vecindad, y al presente se reconoce que el suelo en que está edificado es muy húmedo y aquel circuito muy pantanoso cuando continúan las lluvias, por cuyo inconveniente ha arbitrado la vecindad y especialmente el Capitán José López, a cuya costa se fabricó dicha Capilla, el que se traslade y mude a la estancia de Diego de Melo, que es una legua más abajo de donde al presente se halla, por ser paraje mas acomodado y a propósito y los vecinos son muy gustosos en este arbitrio y están prontos a sufragar dicha fábrica, y para que con el beneplácito de V. Señoría se pueda desde luego poner en práctica lo referido. A V. Señoría pido y suplico se sirva conceder la licencia necesaria para dicho transporte y nueva fábrica de dicha Capilla en el mencionado paraje, por ceder en beneficio de tan debido culto y utilidad común de aquella vecindad para consuelo y beneficio espiritual de todos que es merced, que espero de la clemencia de V. Señoría = [Fdo] Juan Nicolás de la Cruz. 

Por presentado y llévese a la Señoría del Cabildo Sede Vacante de esta Santa Iglesia para la determinación que esta parte pide = Proveyó y firmó lo de suso = el Señor Doctor Don Bernardo Verdún de Villaysán, Deán de esta Santa Iglesia, Provisor y Vicario general en Sede vacante, lo mandó en Buenos Aires a 15 de enero de 1740. [Firmado y rubricado] Dr. Verdún = Ante mí = Antonio Félix de Saravia, Notario público.

Nos el Venerable Deán y Cabildo Sede Vacante de esta Santa Iglesia Catedral de la ciudad de la Santísima Trinidad Puerto de Santa María de Buenos Aires del Río de la Plata - Habiendo visto el pedimento del Capitán Don Juan Nicolás de la Cruz, vecino del Pago de Luján, sobre la traslación de la Capilla de Nuestra Señora del Pilar, sita en la Pago de Luján, y la licencia del Ilustrísimo y Reverendísimo Señor Doctor Don Fray Juan de Arregui, de buena memoria, en cuya virtud la fundó y erigió el Capitán José López de Quiroga en el paraje en que se halla hoy y estando informados de que el dicho paraje es húmedo y pantanoso e incomodo para la concurrencia de los vecinos a oír el santo sacrificio de la misa y para la permanencia de dicho edificio y que a su traslación al paraje y casa del Capitán Don Diego de Melo concurren muy gustosos todos los vecinos de aquella comarca y que cede en bien espiritual de toda ella, su permanencia, de común acuerdo mandamos dar y dimos la licencia necesaria para su traslación y que para su construcción se pueda pedir anualmente por el tiempo de tres años limosna en esta jurisdicción por la persona o personas que los Mayordomos que fueren diputaren de ella y que sea con lista, cuenta y razón de todo lo que se recogiere y fecho que sea en cada un año, den cuenta a esta Iglesia de lo que se hubiere recogido, su estado y distribución, para que le conste al Prelado. En cuyo testimonio mandamos dar y dimos las presentes firmadas de nuestra mano, selladas con el sello de nuestro oficio y refrendadas del infrascrito nuestro Secretario. Y el presente Secretario sacará testimonio de estos instrumentos, agregando a él la licencia del Ilustrísimo Señor Don Fray Juan de Arregui para que quede en este archivo y devolverá los originales a la parte = Que es fecha en Buenos Aires a 9 de marzo de 1740. [Firmado y rubricado] Dr. Bernardo Verdún de Villaysán = Dr. Marcos Rodríguez de Figueroa = Dr. Juan Pascual de Leiva = Ante mi José Remigio Escandón de Astorga, Secretario =

Primera foja de la licencia otorgada a D. Juan Nicolás de la Cruz

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4.- Licencia conferida a D. Juan Nicolás de la Cruz para solicitar limosna y erigir una Capilla en tierras de su propiedad (09-07-1740).

Venerable Deán y Cabildo. Juan de la Cruz, vecino de esta ciudad ante V. S.a parezco según sea de derecho y digo: que respecto de hallarme avecindado en la Pago de Luján, distante de la Capilla de Nuestra Señora como diez leguas, poco más o menos, mirando el bien espiritual y consuelo común y particular de todo cristiano que es gozar del pasto espiritual en la administración de los sacramentos, considerando por la distancia en que nos hallamos ser impracticable conseguir dicho consuelo, tengo determinado con la venia de V. S.a a mi costa erigir una Capilla que sirva de Viceparroquia en tierras propias mías para lo que adjunto se ha de servir V. S.a concederme licencia para que a mi propia costa puedan pedir una limosna en toda la jurisdicción al fin del mayor culto y decencia de dicha Capilla, por tanto a V. S.a pido y suplico se sirva en consuelo nuestro concederme la facultad que pido que será caritativa acción de que V. S.a así lo haga. [Firmado y rubricado] Juan de la Cruz.

Por presentada en cuanto ha lugar en derecho y en atención a ser obra pía precisa en el Pago de Luján y del servicio de ambas Majestades concédase la licencia que pide esta parte por una vez por el término de cuatro meses, o seis, para que pida la expresada limosna con calidad de que haga memoria por escrito de la cantidad que cada persona diere y reciba con expresión de los nombres, y acabada que sea de recoger presente en esta audiencia dicha memoria o memorias para que este Cabildo quede enterado de su producto y en caso necesario dé providencia para lo que faltare. Y por lo demás que contiene este escrito se dará la providencia que convenga después. Los Señores del Venerable Deán y Cabildo en Sede Vacante así lo proveyeron, mandaron y firmaron en Buenos Aires a 9 de julio de 1740 años, de que doy fe. [Firmado y rubricado] Dr. Verdún = Dr. Rodríguez = Dr. Ríos = Dr. Leyva. Ante mí: José Remigio Escandón de Astorga, Secretario.

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5.- Licencia dada al Maestro D. Juan Isidro Illescas para servir en la Capilla de Nuestra Señora del Pilar (22-05-1741).

Señores Venerable Deán y Cabildo Sede Vacante. El Licenciado D. Juan Isidro Illescas, Clérigo Presbítero, domiciliario de este Obispado, en la forma que mejor en derecho sea parezco ante V.S.a y digo: que en conformidad de estar ajustado y convenido con los vecinos de la Capilla de Nuestra Señora del Pilar, que está en el paraje del Pago de Luján, cuatro leguas distantes poco mas, o menos, de la Parroquial y Santuario de Nuestra Señora de Luján en donde reside el Cura propietario del partido, para que les asista de Capellán en dicha Capilla y esto con noticia y consentimiento de dicho Cura y Vicario del mencionado partido, como constara a V.S.a por carta que me participa ha escrito V.S.a y necesitando para el ejercicio de dicho ministerio el beneplácito y licencia de V.S.a. Suplico Rendidamente a V.S.a se sirva concederme la licencia que pido que en hacerlo así recibiré merced de la piedad y grandeza de V.S.a. [Firmado y rubricado] Licenciado Juan Isidro Illescas.
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Muy Venerable Deán y Cabildo. Por carta y noticia que se me participa D. Isidro de Illescas, del reparo atento que puso el Señor Doctor Canónigo Magistral D. Francisco de los Ríos, en orden a que era menester consentimiento mío para que fuese Capellán de la Capilla del Pilar, debo decir que desde que se me participó la noticia del ajuste que tenia hecho con los vecinos de aquella Capilla, tuve mucha complacencia y gusto en su elección, así por su buena vida, actividad y demás requisitos, como también por las demás prendas que le asisten a dicho sujeto, las que no dudo serán para desempeño de su empleo, por lo que desde luego por lo que a mi toca soy muy gustoso y en interín ruego a Dios les guarde a V.S.ria muchos años, Mayo 9 de 1741 años. Muy Señores míos, beso la mano de V. S.ria, su más rendido súbdito. [Fdo] Dr. Francisco Javier Navarro.
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Por presentada y concédesele de esta parte licencia para que pueda celebrar el santo sacrificio de la misa en la Capilla que refiere de Nuestra Señora del Pilar, del Pago de Luján abajo, respecto a que el Cura propietario de aquel partido informa a este Cabildo no ofrecerse inconveniente en ello, como consta de carta que escribe a su S.a la que se agregara a este escrito y se guardara en el archivo mayor de esta Santa Iglesia. Y se previene al dicho Licenciado D. Juan Isidro de Illescas y a todas y cualesquier personas, especialmente a los vecinos de aquel paraje, no se opongan y no embaracen en manera alguna a la construcción y efecto de la Capilla que pretende hacer en dicho Pago el Capitán Juan Nicolás de la Cruz, so pena de que se procederá contra los que se opusieren o transgredieren a este mandato a todo lo que hubiere lugar en derecho. Y el presente Secretario sacara testimonio en relación de esta providencia y entregara al mencionado D. Juan Isidro. Los Señores del Venerable Deán y Cabildo en Sede Vacante de esta Santa Iglesia lo mandaron en Buenos Aires a 22 de mayo de 1741. [Firmado y rubricado] Dr. Verdún - Dr. Rodríguez - Dr. Ríos. Ante mí: José Remigio Escandón de Astorga, Secretario.

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6.- Petición de los vecinos (30-06-1741). Auto del Obispo dejando sin efecto el traslado de la Capilla (02-08-1741). Obligación de D. Juan Ponce de León para el mantenimiento y progreso de la Iglesia (09-08-1741).

Ilustrísimo y Reverendísimo Señor. Los vecinos del Pago de Luján que de suso firmaremos y por los que no supieron otro a su ruego como más haya lugar en derecho y nos convenga parecemos ante Vuestra Ilustrísima y decimos que a más de nueve años que a nuestras propias expensas, sudor y desvelo levantamos una Capilla en que con licencia del Ilustrísimo y Reverendísimo Don Fray Juan de Arregui (que en buen siglo sea) se colocó una imagen de nuestra Señora del Pilar de Zaragoza con lo que y componiéndonos con la Santa Cruzada hemos logrado el pasto espiritual del santo sacrificio de la misa y palabra de Dios, manteniendo a nuestra costa Capellán para que nos lo subministrase para cuya creación y fábrica elegimos el paraje más cómodo y medianía de modo que todo aquel vecindario pueda gozar de este fruto sin molestia y con igual comodidad y el año próximo pasado con subrepticia relación y empeños alcanzó licencia el Capitán Juan Nicolás de la Cruz del Venerable Deán y Cabildo en Sede Vacante para remover esta dicha Capilla a territorio muy distante de la Parroquial suponiendo en su representación que era gusto de todos los vecinos de dicho Pago, siendo esto muy ajeno de la verdad por ser el tal paraje distante de muchísimas poblaciones y no tener la medianía regular que tiene esta dicha Capilla del Pilar en el paraje donde está situada, pues de la Parroquial a esta del Pilar hay cinco leguas y de esta a donde se termina el partido de Luján hay otras cinco, de más de esto decimos que tenemos noticia por haberle contradicho la remoción de dicha Capilla a dicho Don Juan Nicolás de la Cruz, tiene después acá otra para hacer en su casa y estancia que dista de la Parroquia siete leguas y media (casi al fin del partido) otra Capilla, la cual quiere que sea Viceparroquia, sin atender a la antigüedad de la construcción de ésta y medianía y juntamente porque el antecesor de V.S.a Ilustrísima el Ilustrísimo y Reverendísimo Señor D. Fray Juan de Arregui la dio por Viceparroquia como es público y notorio y en caso necesario daremos información bastante por cuyo motivo atendiendo V.a S.a Ilustrísima a nuestra verdadera y ajustada relación se ha de servir se sobresea en la dicha remoción y juntamente declarar por Viceparroquia esta Capilla de Nuestra Señora del Pilar, teniendo presente V.a S.a Ilustrísima todos los motivos que llevamos expresados. En cuya atención:

A V.a S.a Ilustrísima pedimos y suplicamos que habiéndonos por presentados se sirva proveer y mandar como llevamos expresado que será favor que recibiremos de la piedad y grandeza de V.a S.a Ilustrísima:

[Firmado y rubricado] = Capitán Gerardo Pérez - Gerardo Pérez [h] - Lorenzo de Melo - Diego de la Cruz - Juan de Cheves - Juan Pablo Irrazábal - Juan González - Cristóbal de Ocampo - Alférez Andrés Gómez - Teniente Ramón de Melo - Victoriano de Rocha - Juan Villegas - José López - Isidro Celis - José Díaz Meneses - José Miguel Pérez - Ignacio de Melo - Juan Francisco Rolón - Tomás de Melo - Juan Mateo Burgueño - Capitán Diego de Melo - Capitán Mateo López - Manuel de la Cruz - Silverio Román - Juan Simón de Saravia - Teniente José Cufré - Alférez Juan Lumbida - Sargento Lucas Pérez - Alférez Tiburcio Palomeque - Francisco Lumbida - Mateo Rolón.

Proveyó y firmó el Decreto de la otra foja el Ilustrísimo y Reverendísimo Señor Nuestro Doctor Don Fray José de Peralta Barnuebo y Rocha, del Consejo de su Majestad y Meritísimo Obispo de esta Diócesis del Río de la Plata en Buenos Aires a 30 de junio de 1741, de que doy fe = Ante mí: [Firmado y rubricado] Antonio Orencio del Aguila y Ríos, Secretario del R. N. S. y Notario Publico.

En Buenos Aires a 4 de julio de 1741 yo el infrascripto Notario público hice saber el decreto de la otra foja al Dr. D. Francisco Javier Navarro cura Vicario y Juez eclesiástico del partido de Luján en su persona quien habiéndolo oído dijo: que lo que puede informar sobre el contenido del escrito es que la Capilla de Nuestra Señora del Pilar está cayéndose y muy mal habida de ornamentos y decencia para el culto divino que se requiere y que en nueve años que hace está situada en medio de haberse recogido todos los años limosnas no han hecho aquellos vecinos y mayordomos que le nombran anualmente adelantamiento ninguno y que el capitán Juan Nicolás de la Cruz ha pretendido y pretende hacer en su casa una Capilla de 18 varas de largo para lo cual sabe el que informa que tiene lo más del material prevenido y sabe que este es hombre de conveniencia y celo y que puede hacer como intenta una Capilla y adornarla de los aseos necesarios, siendo cierto lo demás que representan de estar la dicha Capilla de Nuestra Señora del Pilar en un buen comedio y donde están la mayor parte de poblaciones y de que han costeado Capellanes en cuyos términos es de sentir que solo en caso de que hubiese algún vecino que se obligase a reparar la Capilla, adornarla y cuidar de su adelantamiento solo en este caso se podría evitar la remoción, en cuya atención su Señoría Ilustrísima obrará lo que hallare más conveniente y esto respondió y lo firmo conmigo de que doy fe = [Firmado y rúbricado] Dr. Francisco Javier Navarro = Aguila.

Auto: Visto el informe antecedente por el Ilustrísimo Reverendísimo Señor Doctor D. Fray José de Peralta Barnuebo y Rocha, del Consejo de su Majestad, Dignísimo Obispo de este Obispado del Rió de la Plata, dijo: que obligándose alguno de los vecinos a la subsistencia reedificación y adelantamiento de la Capilla de Nuestra Señora del Pilar y a lo que en adelante se esmerará en los aseos necesarios al culto divino y dar cuenta con pago a los Visitadores Ordinarios de las limosnas que se juntaren y consumo de ellas, se declara no hacer lugar a la remoción de dicha Capilla atento a expresarse en estar proporcionado con medio para que todo el vecindario de aquel partido busque sin molestia el pasto espiritual de sus almas, cuya obligación se otorgará ante el presente notario dentro de ocho días de cómo se les haga saber este asunto a cualquiera de los vecinos firmados en el escrito antecedente, la que se guardará en el archivo de su cargo para que en todo tiempo conste y deber su cumplimiento y hecho se le dará título de Mayordomo perpetuo al que así se obligare y así lo proveyó, mandó y firmó su S.a Ilustrísima en Buenos Aires a 2 de agosto de 1741. [Firmado y rubricado] Fray José, Obispo de Buenos Aires. Ante mí: Antonio Orencio del Aguila y Ríos, Secretario y Notario público.

En Buenos Aires a 2 de septiembre de 1741, yo el infrascrito Notario publico mayor de este Obispado notifiqué el auto de retro a Juan de Melo, vecino de Luján en su persona doy fe. [Firmado y rubricado] Aguila.

Obligación: En la ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María de Buenos Aires, a 9 de septiembre de 1741, ante mí el infrascrito Notario público mayor de este Obispado y testigos de juro nominados, pareció presente el Capitán Juan Ponce de León, vecino del partido de Luján, a quien certifico doy fe conozco y dijo: que deseoso el mayor obsequio y servicio de María Santísima y por el bien espiritual de sus convecinos, en conformidad del auto precedente de 2 de agosto próximo pasado, en aquella vía y forma que más haya lugar en derecho se obliga a que la Capilla de Nuestra Señora del Pilar, sita en el partido de Luján abajo, no solo subsistirá y permanecerá sino que en cuanto sus fuerzas del otorgamiento y demás convecinos alcanzaren procurará su adelantamiento y reparos y en caso necesario su reedificación y hará y dispondrá de modo que no falten los aseos necesarios y decencia para el culto divino y procurará recoger las limosnas que los devotos de tan divina imagen quisieren dar y las apuntará en un libro para dar cuenta con pago de ellas y su consumo a los Visitadores Ordinarios que los pidieren y porque así lo cumplirá, se obligó al seguro de lo que hecho es con su persona y bienes habidos y por haber en forma y conforme a derecho con poderío y sumisión a las Justicias y Jueces de Su Majestad de cualesquier partes que sean para que a su cumplimiento le compelan y apremien por todo rigor de derecho vía breve y ejecutiva, sobre que renuncia todas las leyes de su favor y defensa con la que prohíbe la general renunciación, en cuyo testimonio así otorgó, no firmo porque dijo no saber, lo hizo a su ruego uno de los testigos que se hallaron presentes que lo fueron el Señor Doctor D. José de Andujar, D. Pablo de la Rocha y D. Miguel de la Mata. A ruego del otorgante [Firmado y rubricado] D. José de Andujar. Ante mí: Antonio Orencio del Aguila y Ríos.

Auto: Visto por su S.a los autos obrados n virtud de la presentación que ha hecho D. Juan Ponce de León, vecino del partido de Luján, con los que se hallan agregados en conformidad de lo mandado por Decreto de 9 del corriente y constan de la diligencia de 11 del mismo, traslado de todo al Fiscal Eclesiástico para mejor proveer sobre el pedimento del enunciado D. Juan Ponce de León con el término ordinario. [Firmado y rubricado] Dr. Ríos = Dr. Moraga = Dr. Espinosa.

Proveyó y firmó el auto de suso la S.a del Muy Ilustre Cabildo de esta Santa Iglesia Catedral Gobernador de este Obispado en Buenos Aires a 13 de abril de 1750, de que doy fe. [Firmado y rubricado] José Remigio Escandón de Astorga, Secretario.

Traslado: En Buenos Aires, dicho día, mes y año di el traslado mandado al Doctor D. Juan Cayetano Fernández de Agüero, Fiscal Eclesiástico y para que conste lo pongo por diligencia. [Firmado y rubricado] Escandón.

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7.- Nombramiento de D. Juan Ponce de León como Mayordomo perpetuo y Vicepatrón (09-10-1741).

Nos el Maestro D. Juan Antonio de Espinosa, Cura y Vicario del Real Pueblo de Santa Cruz de los Quilmes, partido de la Magdalena, Provisor y Gobernador de este obispado del Río de la Plata V.S.a. Confiando del cristiano celo, devoción y vigilancia y en los honrados procederes de vos el Capitán Juan Ponce de León, vecino del Partido de Luján y que bien y fielmente haréis lo que de Yuso se hará mención. Por las presentes y usando de la facultad a nos conferida por el Ilustrísimo y Reverendísimo Señor Doctor Don Fray José de Peralta Barnuebo y Rocha, del Consejo de su Majestad y meritísimo Obispo de este Obispado del Río de la Plata y atento a que en cumplimiento del auto proveído por su S.a Ilustrísima, el día 2 de agosto de este año, habéis otorgado obligación ante nuestro Notario público mayor de este Obispado el día 9 del precedente mes, obligando a la subsistencia, reedificación y adelantamiento de la Capilla de Nuestra Señora del Pilar, sita en dicho Partido de Luján, y a que en lo de adelante os esmerareis en los aseos necesarios al culto divino y dar cuenta con pago a los Visitadores Ordinarios de las limosnas que se juntaren y consumo de ellas, por tanto en aquella vía y forma que sea mas de derecho os elijo, proveo y nombro por Mayordomo perpetuo y Vicepatrón de la referida Capilla, para que como tal cuidéis de ella y recogiendo las limosnas que los devotos vecinos dieren las administréis y con ellas procuréis la subsistencia, reedificación, adelantamientos y aseos de ella, sin que ninguna persona os ponga embarazo en dicha Administración, antes si ordenamos y mandamos a todos los fieles cristianos de cualesquier estado o condición que sean o hayan y tengan por tal Mayordomo guardando y haciendo guardar todas las honras, franquezas e inmunidades que como tal debéis gozar todo bien y cumplidamente, so pena de santa obediencia y de excomunión mayor. En cuyo testimonio mandamos dar y dimos las presentes firmadas de nuestro nombre y refrendadas de nuestro infrascrito Notario público en Buenos Aires a 9 de octubre de 1741 años. [Firmado y rubricado] Maestro Juan Antonio Espinosa -. Antonio Orencio del Aguila y Ríos, Secretario y Notario público.

Primera foja del nombramiento de D. Juan Ponce de León

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8.- Donación de la Capilla a la Iglesia Catedral que hace D. Juan Ponce de León. Aceptación y nombramiento de éste como Mayordomo, Administrador y Vicepatrón perpetuo.

Decreto: Por presentada, Autos y Vistos, y atendiendo a lo que de ellos consta y representa el Fiscal eclesiástico Dr. D. Juan Cayetano Fernández de Agüero acepta su S.a la oblación y donación que hace a esta Santa Iglesia Catedral D. Juan Ponce de León, vecino del Partido de Luján debajo de la jurisdicción de esta ciudad que corre en dichos autos de la Capilla de Nuestra Señora del Pilar con su sacristía y demás contenido en el inventario con que acompaño dicho escrito y que con el tiempo se aumentare por su medio y el de sus descendientes, parientes o de los de su mujer, por el de sus convecinos y por el de otras cualesquiera personas devotas para efecto de que se establezca en Ayuda de Parroquia perpetua del curato de dicho Partido de Luján con Teniente de Cura permanente, costeado y pagado a costa de las rentas del propietario o se erija con el tiempo en propia Parroquia distinta según y en la misma forma que reza su citado escrito por cuya obligación y donación le da su S.a las debidas gracias, declarándole como le declara Mayordomo, Administrador y Vicepatrón de la referida Capilla por su vida y que como o tal se le guarden todas las preeminencias, fueros y honores que por tal tenga y deba gozar por derecho, uso y costumbre, manteniéndosele y defendiéndosele en ellas en todos tiempos y en la misma manera por su fallecimiento a sus descendientes o parientes suyos o de su mujer en el método, modo y forma y con las cargas, pensiones y condiciones que por el precitado escrito expresa y que además de ello han de hacer todos los tales arder a su costa continuamente la lámpara al Santísimo Sacramento delante del altar mayor y han de tener dos Libros corrientes, el uno de Iglesia donde se asiente su inventario y escrito y esta providencia y a su continuación se escriba con individualidad, claridad y distinción las alhajas, ornamentos y demás bienes que se aumentaren en la dicha Capilla y su sacristía o en sus accesorias y el otro de limosnas en que se apunten con el mismo método y formalidad la entrada de las que contribuyeren los fieles y en la misma forma la de los derechos de sepultura, cera de mortuorios y demás que pertenezca a la iglesia con que han de correr inmediatamente y su salida y distribución aparte de forma que contenta dicho libro cargo y data para que por él y el antecedente hagan sus visitas los Prelados de esta Santa Iglesia y todo corra con la cuenta y razón que conviene. Y así se le haga saber al dicho D. Juan Ponce de León dándosele testimonio para el efecto arriba prevenido de su precitado inventario, escrito y de este auto y despachándosele titulo arreglado a su contenido para que sea manutenido y reconocido de todos por mayordomo, Administrador y Vicepatrón de la mencionada Capilla por los días de su vida y como tal sea acatado y respetado y para que pueda ejercer y ejerza dichos empleos pidiendo, recogiendo y percibiendo las limosnas gratuitas que la piedad de los fieles subministrare para la manutención del culto divino de dicha Capilla y los derechos de sepultura de ella y cera de mortuorios que concertare y recibiere y los demás que la toquen o pertenezcan en cualesquier manera. Cuyo titulo se publique en día festivo de concurso en la sobre dicha Capilla a disposición del contenido D. Juan Ponce de León, reservándose el proveer aparte lo que convenga sobre su establecimiento en Ayuda de Parroquia con teniente de Cura. [Firmado y rubricado] Dr. Francisco de los Ríos - Dr. Francisco Javier Moraga - Dr. Juan Antonio de Espinosa.
Proveyó y firmo el auto de estas fojas la Señoría del Muy Ilustre Cabildo de esta Santa Iglesia Catedral Gobernador de este obispado del Río de la Plata en Buenos Aires en 17 de abril de 1750 años, de que doy fe. [Firmado y rubricado] José Remigio Escandón de Astorga, Secretario. En Buenos Aires, dicho día, mes y año hice saber el auto de estas fojas a D. Juan Ponce de León en su persona. Doy fe. Escandón.


                                                                             continúa capítulo VI.- 
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